Desabrochando a Martha

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¿Se imaginan que tan emocionante que algo así sucediera?

¿Se imaginan que tan emocionante que algo así sucediera?

Eso de que en el solsticio de verano todo se va para la damiersh, en un gran evento apocalíptico, me encanta. No me parece tan terrible si es algo muy fino como El día que la Tierra se detuvo o Zombieland o Soy leyenda, donde, por alguna razón ególatra narcisista de presupuesto, solo los gringos sufren el ataque alienígena o las consecuencias del calentamiento global.  Mejor si son salvados por un mae súper guapísimo como Will Smith.

Pero, hablando en serio, que haya un cambio socio-político, cultural y económico no suena tan mal. ¿Díganme si no? No me refiero a esa caraja del Jesús Hombre, de atravesar paredes y tirar rayos de luz mientras se vuela de Alajuelita a Rio Segundo. Hablo de una reorganización del mierdero social en el que hemos caído los ticos por vagos, perezosos, confiados, por no tener un verdadero amor a la patria y por corruptos (sí, ya es hora que todos admitamos que somos corruptos)

Nuestro mayor problema es que pensamos que dictaduras como la chavista, invasiones de carteles como las mexicanas, extrema pobreza a causa de malas políticas como la somalí y demás cánceres sociales, no van a suceder porque somos un pueblo solidario, buenazo, y no somos pelioneros porque no tenemos ejército.

Ay si, si… ahora todos somos pacificistas y dejamos que los “líderes” nos programen nuestras manifestaciones, mientras nos meten más impuestos para el mantenimiento de sus estatus sociales.

¡Ingenuos es lo que somos!

Los adultos jóvenes de clase media nos hemos vuelto tan valeverguistas en nuestros trabajos de call center, que ya no nos interesa la cantidad de tugurios que hay cerca de los grandes centros comerciales. Preferimos agarrarla contra los huelguistas, solo porque nos obligan a tomar una ruta alterna y durar 15 minutos más. Dejamos que el gobierno nos joda a todos porque, diay, ¿qué podía uno esperar de los politiquitos?

Lo peor es que preferimos armar aquel status de Facebook con palabras grandes, para despotricar contra la presidenta… que solo algunos amigos van a leer, porque tenemos la configuración de seguridad más alta que puede existir. Lo que no nos damos cuenta es que esas palabras de sabiduría que tanto duramos en componer, van a ser borradas inmediatamente por el meme de Brian Mala Suerte.

Por eso es que me caen mal los temas de boga como lo del juez o el marchamo o la educación sexual, porque todo el mundo pasa protestando en Twitter, pero cuesta que hagan algo más para luchar por sus ideas (pacíficamente).

Nadie concreta.

Nadie se alza las batas para ir a cantar Kumbaya o la Patriótica en la Plaza de la Democracia y comenzar el verano toreado a la tica versión huelguista, arremetiendo cornadas contra las instituciones del Estado.

Yo, personalmente, trato de no opinar porque sé que solo voy a ir a votar en las próximas elecciones. No por falta de ganas, pero más como por falta de ideas. La que se me ocurre es colarme en la Asamblea y repartir cachetadas y socolloneos, mientras grito: “¡ARREPENTIOS INMUNDOS IMPUROS! ¡SINVERGÜENZAS! ¡SU FIN VIENE PRONTO! ¡BRETEEEEEEEN QUE PARA ESO, YO SÍ PAGO IMPUESTOS! ¡COME SANTOS, CAGA DIABLOS!”

Por más que me duela en el ego, tengo que aceptar que no es muy brillante y como no han inventado el neutralizador de Los hombres de negro, no puedo implantar ideas marthistas en el cerebro de Laurita.

Yo ya probé los dulces sabores de ir a cerrar rotondas cuando lo del Combo del ICE, entonces, no es lo mío… y es que a mí me gustaría hacer una revolución más efectiva, como la de Figueres, los bolcheviques o como en la primavera árabe. Algo así como extraditar a los Arias y sus compinches, hacer una Asamblea Constituyente donde se actualice nuestro Estado, dividiendo bien todos los poderes, sacando a la Iglesia Católica y metiendo más garantías de igualdad para todos los sectores…  en eso, sale mi lado negativista y fijo pasa igual que Egipto.

Así es que tengo fe en los mayas porque algo tiene que pasar en nuestro país, por el amor a lo que es santo y bueno. De corazón, espero que estos inditos no se la hayan fumado muy verde y que sí se cumpla su pronóstico precolombino, que sea para bien y no para piorsh.

Sabés que te estás leyendo un buen libro cuando tenés que parar de vez en cuando nada más que para decir ... mierda

Sabés que te estás leyendo un buen libro cuando tenés que parar de vez en cuando nada más que para decir … hijueputa

A los 7 años empecé a leer y desde entonces, no he parado.  Con Carmen María, mi profe de 3ro a 6to, comenzó mi amor por los libros y se incrementó cuando fui descubriendo su propósito oculto: documentar la cultura, exponer creencias, compartir experiencias.

Desde entonces, 400 y pico de libros han pasado por estas garras devoradoras de literatura, siendo uno de los primeros, no otro que Fray Perico y su Borrico de Juan Muñoz Martín.

¿Cómo tengo ese número? Muy fácil: desde pequeña he sido obsesiva compulsiva rara loca adicta deslumbrada por las listas y siempre he mantenido una con todos los libros que he disfrutado en la vida de la existencia.  Hace poco me encontré una versión en uno de mis viejos diarios y figuraban cerca de 300, como Las Aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain y Corazón de Admundo de Amicis…

…y hay que sumarle los que me he leído desde entonces…

Lo de las listas explica por qué me compré Los 1001 Libros que hay que leer antes de morir (versión en español) y elaboré una hoja de cálculo en Excel donde mantengo la lista completa y categorizada: los que ya tengo, los que he leído, los que he visto la película, los que han ganado nobel de literatura y los que sé que existen, pero que no he logrado conseguir.  También incluyo el título, el autor, el siglo en que fue escrito, el país de origen y el título original (nunca he dicho que yo sea normal, ¿o sí?)

Gracias a esa maravillosa recopilación, me he leído títulos que jamás hubiera considerado como Siddhartha de Herman Hesse, El Péndulo de Foucault de Umberto Eco o Pedro Páramo de Juan Rulfo.

Pero no me limito a esta famosa lista.  También he pasado por novelas que desgarran el alma, como Cometas en el Cielo de Jaled Hosseini; obras de arte como El Mundo de Sofia de Jostein Gaarder; y los que tenés que parar porque tenés que comer, como The Poisonwood Bible de Barbara Kingsolver.

Y si algo es cierto, es que no discrimino ninguno, menos si me lo prestan.  Todavía me acuerdo de aquella tarde que el hijo de un jefe me prestó Harry Potter y la Piedra Filosofal de J.K. Rowling.

Desde ese momento soy fanática de Harrycito querido, al punto de haber ido a una librería en Estados Unidos a media noche, no solo a comprar la primera edición de Harry Potter y el Cáliz de Fuego, si no que a disfrutar de una fiesta mágica (hecho ocurrido en el 2005, en Barnes and Nobles de Baltimore, MD. Quiero agradecer eternamente a mi cuñado, quién se quedó en la fila para ser los 3ros en comprarlo, mientras la otra hija de doña Martha y yo disfrutábamos de trucos y comida gratis)

He llegado al extremo de no dormir, con tal de terminar un libro: Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (para lo cual, son testigos mis dos exroomates), el cual lo terminé en dos días y una noche.

Así es como me he creado fama de ávida lectora, además de que siempre ando un libro (una vez mi amiguito el Cinta Azul supo cual era mi cartera porque adentro estaba El guardián entre el centeno de J.D. Salinger)

Hay quienes me han pedido recomendaciones.  Algunos les he dicho de La Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa, a otros de Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson (solo para que se lean el segundo, que es el mejor de la trilogía)

Pero, el mejor libro de todos los tiempos y el que recomiendo a verdaderos aficionados a la lectura, con las manos en el fuego y una escopeta apuntándome la sien, sin duda es Los Pilares de la Tierra, de Ken Follet: 1359 páginas que, sin mentirles, generan sentimientos: furia, alegría, esperanza y alguna que otra lagrimilla.  Eso, mis queridos, es algo que no lo hace cualquiera.

Se los juro que el antagonista infunde las ganas de proceder con las peores torturas maléficas.  Una anhela el amor de los protagonistas, porque no puede haber algo más bello.  La historia te atrapa y está tan bien estructurada que, aún y a pesar de los miles de detalles, simplemente no se puede parar de leer… NO. SE. PUEDE.

Leído Los Pilares, se tiene que seguir con Un mundo sin fin.  La portada es tan linda y el libro es tan grande, que bajándome del bus, una señora me dijo: “Ay, tan bonito ver a los jóvenes cargando La Santa Biblia. La felicito.

A lo que yo contesté: “¿Verdad que sí? ¡Gracias!

…Uy si si… ahora es que todo el mundo corre… Uy si si…

Mi playlist cuando corro

Mi playlist cuando corro

Es un deporte que se ha convertido en moda. Todos los días, alguien se arma de tenis y determinación, en esta eterna lucha para bajar de peso.  Hasta hemos pasado por sus consecuencias, de alguna u otra manera: madrugando para apoyar a los que queremos o pegados en alguna presa por alguna calle cerrada.

A mi me encanta correr. Amo correr. Siento maripositas en la panza cuando corro.

Especialemente, por dos motivos

  1. Es mi momento de claridad mental, ese momento zhen en el que alineo chacras y acomodo mi día.
  2. Porque puedo, cuando no debería de poder.

Desde pequeña tuve asma y todo lo desataba: si llovía, si hacia frio, si limpiaban, si usaban cierto tipo de desinfectantes, si amanecía… mil y una cosas me hacían terminar en emergencias de la clínica, nebulizada, inyectada y regañada porque, por lo general, se había desatado por jugar futbol con mi hermano El Macho.

Cuando estaba en el cole, mejoró pero quedó el rezago: asma inducida por deporte.  Y así llegó el día en el que doña Martha me prohibió correr, trotar o similar. Ya más grande, yo me lo auto-prohibí porque no hay nada que deteste más que la temblorina que genera el Salbutamol… o el flit, como le dice doña Yelba.

Entrada en años laborales, conocí a mi amiguito Chepe en el trabajo.  Él no solo corre como pasatiempo, si no que compite como los grandes.  Así es que, cada vez que me lo topaba el lunes y le preguntaba que había hecho, me contaba de alguna carrera o competencia.

Lo admito: lo envidiaba…. Grandemente…  Porque era algo que yo no podía hacer y me frustraba.  Ahora es una de esas personas que me inspira.

Hace un par de años, decidí agarrar el toro por los cuernos y me tiré a la calle.  Busqué un tratamiento que me ayudara a controlar los episodios, compré tennis, indumentaria y hasta busqué un nutricionisto con conocimiento en deportes.

No fue fácil: en un inicio, ni 100 metros podía avanzar. Hoy, ya alcanzo 8 kms en menos de una hora.  Tal vez no sea una maratón, pero yo siento que toco el cielo cuando termino.  Es una satisfacción increíble poder decir que voy superando una de las cosas que más se me ha dificultado en la vida.

No soy de esas que tweetea “5 kms para desayunar” o pasa subiendo fotos en Facebook de sus entrenamientos… porque para mi es algo muy personal…

…bueeeeeeeno, heme aqui, posteando en mi blog…

…pero todo tiene una razón de ser…

Necesito más musiquita de esa que hace que uno se energize para seguir, así es que aquí les comparto links de youtube de una parte del playlist que utilizo cuando estoy sola en la calle, que me ayuda a impulsarme tanto como el movimiento de brazos… al rato y alguien me pase alguna suguerencia de su musiquita…

  1. Waterloo, ABBA
  2. Burning Love, Elvis
  3. I’m Gone, I’m Going, Lesley Roy
  4. Dynamite, Taio Cruz
  5. Within a Mile of Home, Floggy Molly
  6. Life is a Highway, Tom Cochrane
  7. Misery (Radio Edit), Maroon 5
  8. Rabbit Heart (Raise it up), Florence and The Machine
  9. Can’t buy me love, The Beatles

Para rematar, cuando camino para bajar las pulsaciones:

  1. My Next 30 Years, Tim McGraw

(Por lo general, termino bailando… lo cual provoca miradas extrañas de extraños…)

Y ustedes, ¿qué escuchan cuando se mueven para que no se les apelote?

Llegó el momento que tanto esperé todo este año: el lunes 6 de agosto cumplí 30 años.

Siempre he pensado que los 30s es la mejor edad de la existencia de cualquier ser humano: estas lo suficientemente joven para seguir haciendo estupideces, con toda la sabiduría recolectada en los 20s.

Aunque admito que me dio una de las crisis más extrañas de la vida: empecé hacer todo lo que había satanizado, por miedo o ignorancia,  como si el cambiar de década fuera una sentencia a muerte.

Comencé a comer saludable y a ejercitarme, le pegué algún jalón a algún puro (pero vea las luces… las luces… LA LUNAA…), celebré el fin de año lejos de mi familia, me enamoré, fui a los rápidos del Pacuare, estoy aprendiendo a manejar (aunque ahora quién sabe, porque le rayé el carro al Macho Ratón), caminé despacio en un puente peatonal, me compré un tiquete para jugar de mochilera, publiqué en un periódico de cobertura nacional, salvé una vida (German Ernesto y es un hermosisimo zaguatico)

Por eso, creo que la crisis no fue por susto a lo desconocido.  Más bien fue como un despertar que ayudó a quitar las cortinas de mis ojos y perder el miedo a vivir, al que dirán, a las sorpresas y a la incertidumbre del futuro.

Lloré

El lunes en la mañana, cuando mi Macho Ratón me cantó cumpleaños, cierta nostalgia me invadió.  Fue darme cuenta que ya no soy esa chiquilla inmadura, ingenua y peleona.  Una añoranza por lo vivido en los 20s… que cuando él se fue hacer unos mandados y me vi sola en mi cuarto, no pude contenerme.

En lo que estoy jalando mocos, mi jefe en Estados Unidos me contactó solo para decirme “Happy Birthday, were you telling me it is the BIG 30?”

Ahí me cayó el cinco “… pero si no me he muerto… pendejadas las mías más culiolas… ¿para esto estabas esperando los 30s? ¿Para pasar mariquiando por los 20s?… ‘ma mierda…”

Además, ¿cómo me iba a poner a en esas después de la celebración tan impresionante?  Empezando con que me auto regalé un par de zapatos bellos y dos mudadas, me invitaron a comer a Huaraches y me fui a beber guaro con mis amigos, quienes siguieron las instrucciones de la invitación y me regalaron bolsas de bolsas de herraduras de Giacomin, uno de mis gustitos pecaminos.

Fue tan buena la fiesta, que terminé con los zapatos en la mano y  un pedazo de diente menos (con su correspondiente llamada dramática a doña Martha y su correspondiente control de caos por mi Macho Ratón.)

Al día siguiente no valía ni un cinco porque, ¿saben qué?, es “el momento donde un cuerpo de 30 no se recupera tan rápdio como un cuerpo de 29,” como le dice Sharon a Holly en P.S I love you (siempre quise usar esa frase) 

Así es que, este es mi momento para hacerle caso a la super canción hermosísima que me paso mi compita Rolo y hacerla mi himno…

 …Now it’s time to focus in on where I go from here…

… Ahora es el momento de concentrarse a dónde  iré desde aquí …

…Maybe now I’ve conquered all my adolescent fears…

 … tal vez ahora he vencido todos mis miedos adolescentes …

…Cry a little less, laugh a little more…

… Llorar un poco menos, reir un poco más…

…Figure out just what I’m doing here…

… Averiguar exactamente lo que estoy haciendo aquí …

My next thirty years will be the best years of my life

Mis próximos treinta años van a ser los mijores de mi vida

Vamos a ver si es cierto lo que dicen doña Martha, Sarita, Monique, Ise, Su, Lis, Amelie, Beto, Manni, Caro y Lau.

“Nada me queda.  Tengo un closet rehiperrecontra repleto de nada que ponerme, ni una pinche blusa me gusta… me veo gorda… y esta maldita espinilla que me salió en la barbilla.  Tras de todo, 15 minutos después de haberme sentado en el escritorio, comenzó esta desesperante increíble irritante dudosa sorprendente ganas de comer un chocolate del tamaño de mi cabeza.

“… un momento…

“Esto en mi vientre ¿ganas de orinar?, ¿de cagar?, ¿un pedo mal acomodado?, ¿acaso vino un ninja y me pegó una patada?  Mejor me voy al baño a confirmar.”

Y ahí es cuando uno comienza a sumar síntomas, sacar cálculos y nos damos cuenta que han llegado los terribles gloriosas indefinibles días del mes: en cualquier momento nos visita la vecina, escribimos en rojo, nos viene la menstruación.

¡Solo algo tan terrible podría tener un nombre tan feo!

Hoy me parece algo tan irónico que en mi infancia esperaba ansiosamente que el día llegara.  Especialmente, después de escuchar el sufrir de mi hermana, su continuo decir que es un mi… seria.

Sin entrar en mucho detalle, solo voy a contar que fue un sábado y el progenitor estaba en mi hogar.  Cuando doña Martha gritó “¡A MARTHITA YA LE VINO LA REGAAAA!  ¡YA ES UNA SEÑORITAAAAA!,” el susodicho se levantó, salió y regresó con mi primer paquete de toallas Amiga y un ramo de flores como bienvenida al mundo de ser una mujercita.

porque es el mejor regalo que cualquiera puede recibir en esos momentos

¿Por qué no un carro último modelo? ¿Por qué no una tarjeta con crédito para ir de compras?

¡¿Por qué no, simplemente, no hacer nada y dejar de decir que ahora sí soy señorita, si siempre lo he sido?!

Durante la adolescencia todas las mujeres cuerdas odiaron esos días.  ¿Cuántas no usamos un sweater en la cintura porque se nos pasó?  ¿Cuántas la tuvimos todo el año, con tal de no hacer educación física? ¿Cuántas no exageramos los síntomas con tal de que nuestra bellísima madre nos chineara un tantito más?

Lo peor de todo es el swing de sentimientos.  Una se transforma en Hulk con solo golpearse el dedo meñique en la cama y desea agarrarla como a Loki en The Advengers.  Dos segundos después, se transforma  en María Magdalena si el hermano mayor se comió LA mandarina que tenías vista desde hace una semana (aunque quede media docena)

Al final, una intenta vivir en paz en un estado efervescente que ni nosotras soportamos.  Por lo menos yo, hasta me acuesto temprano con tal de no escuchar a La Llorona que se alojó en mi tren de pensamientos.

Pero, hay que dejarse de varas.  Después de cierta edad y cuando ya se han probado los placeres carnales del mambo horizontal, la verdad es que una le da TANTAS gracias al Todopoderoso porque, finalmente, vino… lo cual se traduce en tranquilidad durante las próximas semanas… hasta que vuelve a entrar en esa etapa de angustia…

Y bueno, ¿quién no ha pasado por el tenebroso momento de jurar, perjurar y estar segurísima que viene un mini-me, al punto de pensar nombres (Lourdes si es niña, Fátima si son dos niñas)?

Así es que, caballeros que lograron llegar al final de este post, la verdad es que los chistes de la regla no son graciosos, a menos que una los haga.  Ya quisiera verlos con un pañal entre las piernas, durante 4 días, preguntando “Mae, me voy a levantar…fíjese si se me pasó, por fa… ¿No? ¿Seguro?” y hasta se pasa la mano por el rabo para reconfirmar.

Si, de repente, ve que su dama está más sensible que de costumbre, llévele un chocolatico aunque esté a dieta y matándose en el gimnasio.  Si ve que no sabe que ponerse, no le diga que con eso se ve bien… admírela, pásele una blusa flojita y un pantalón de pijama y dígale: “mejor nos quedamos viendo una peli, mi amorcito”

… aunque podría correr el riesgo de “… ¡¿Me pasás una blusa floja?! ¡Ves que sí estoy gorda! ¿Qué es, que te doy vergüenza?…”

En cuyo caso, recomiendo emprender la retirada.

Amigo… amigo… amigo… amigo… ¡Qué bueno el Vacilón de la Mañana y Manolo Cabeza ‘e Huevo!

O el video de Agrandaditos de Rodrigo y Agustina… ¡Son como para comérselos a besos!

Así se me puede pasar la vida entera, viendo videos y fotos y los mensajes de Dog en 9gag.

Bajo circunstancias normales, esto sería normal en cualquier escolar adolescente puberto bloggera de 3 décadas.  Pero verán, no estoy pasando por circunstancias comunes.  Me estoy enfrentando a volver a estudiar para un examen.

ES.TU.DIAR.

Tengo más de 10 años de no enfrentarme a semejante tarea.

Y no sé por qué carajos, mi cerebro piensa en abrir la carpeta de resúmenes y mi mano, simplemente, toma vida propia.  Termina abriendo Facebook y Twitter y mi correo y el blog y de pronto estoy metiendo hermosos vestidos y zapatos en mi lista de deseos en la página de mi tienda favorita, para regresar a FB, donde termino de ver videos en youtube y memes de 9gag.

Siempre lo he dicho: esto de internetear, puede llegar a ser adictivo.

Es por eso, que he cerrado mis cuentas en redes sociales hasta el próximo lunes, que es el día D… de Decerebre porque hago el examen.

Así es que, queridos lectores, espero me envíen sus mejores vibras.  Si por alguna extraña razón no es así, pues MACHALÁ, MACHALÁ.

¡Nos facebukiamos el lunes!

He tenido esa pregunta dándome vueltas por la cabeza en las últimas semanas, no sólo porque finalmente tengo novio, sino por algunas historietas de amigas muy cercanas.

En principio, todos ustedes saben mi modus pensantis (prefiero mil veces estar sola, que mal acompañada) y soy fiel creyente de abrazar la soledad para quererse uno mismo, antes de empezar una relación romántica con algún individuo.

Partiendo de esto y de que solo me voy a referir al punto de vista femenino, que difícil es tomar una decisión de tener un novio.

Creo que llega esa altura en la vida, en la que uno no puede estar perdiendo el tiempo con cualquier pelapapas que le pase por el frente, medio haciendo una mueca.  Después de los 25 años, una va deslumbrando un futuro… enseriesandose, que llaman.

Se van tomando decisiones fuertes, gracias a ese extraño tic-tac del bendito reloj de la vida (que no se atrasa) y dejémonos de varas: una no está para ir a mallear los miércoles de 2×1, los sábados comer pizza viendo tv en la casa del tipo y los domingos cenar en la casa de una.

La vida avanza y las expectativas cambian.

Así es que, cuando llegan estas amigas con Historias de Ultratumba, casi siempre término con la pregunta incómoda: ¿vos te ves pariéndole un hijo a este tipo?

Y ahí lo digo todo.

Porque vaya a ser que, por andar jugando de mamá y papá en lo oscurito… y que se le cumpla…

En serio, es una pregunta a considerar: ¿será este el tipo con quien quiero compartir la mitad de mis genes?  ¿Será una persona al que le podría confiar un bebe de meses? ¿Será de los que le salen a uno con el “ese güila no es mio”?

Así es que, a mis casi traumáticos críticos hermosos 30 años, he llegado a la conclusión que un novio es para estar bien, porque para estar peor, mejor me quedo sola.

Un ejemplo de cómo se está peor es el tiempo desperdiciado en lágrimas, en relación directa con el tiempo invertido en carcajadas.  Si una pareja te hace llorar más de lo que te hace reír, ya sea a propósito o por la histeria femenina, pues como que no pinta muy bien el romance.

Independientemente de qué tan independiente se sea, la verdad es que una quiere estar con un hombre que sea cariñoso, que la cuide, que la chinee, que la quiera tal cual es, aunque no cague flores.

Alguien estable, no solo económicamente, porque llega a ser más importante que no le patine el coco.

Porque, para andar con un hombre inseguro, que me pase reprochando mi pasado o mi presente, que me utilice para sus deseos carnales, que pase más borracho que sobrio y que tras de todo, yo se las tenga que patrocinar… mejor me mato.

Otro punto fundamental es que él sea una persona digna de admirar: por su talento, su creatividad, su liderazgo, porque es trabajador, porque tiene sueños, metas o aspiraciones, o porque simplemente puede mantener la calma cuando me entra mi histeria bipolar.

Seamos realistas: la capacidad para tomar decisiones equivocadas, como el empezar una nueva carrera universitaria antes de conseguir un trabajo con el título que ya se tiene… pues no es muy brillante que digamos.

Creo que no podría seguir con un tipo que solo tiene una cara bonita y la cabeza hueca, un modelito para andar enseñándolo a mis amigas cuando salgo de fiesta, pero que no tiene visión y que piensa que, por su historia de vida, todos tienen que ayudarlo.

Y no quiero ni entrar en la cuestión de los abusos.  En el momento en que alguno se falte al respeto, física o psicológicamente, la verdad es que todo se va pa’ la damiersh.  ¿La señal de alerta para dejar a un hombre a la primera?  Que dude de mi integridad, que se refiera a mí con sinónimos de prostituta o que haya osado a ponerme un dedo encima, entre otras.

¡Eso no es amor ni aquí, ni en la Conchinchina!

Finalmente, creo que una tiene que estar clara que él no es la felicidad y que él no te va a ser completamente feliz.  ¿Para qué ponerle semejante tarea al pobre, si esa es mi responsabilidad?

Él es algo aún mejor: el complemento ideal.  Como quien dice, las papas fritas a la hamburguesa, la leche condensada al copo, las fresas a la crepa de Nutella, el limón a la Corona: sin eso, igual la vida sabe rica… pero se vuelve deliciosa cuando él está cerca.

Mi amiga la Titi es testigo que para hoy tenía planeado hablar sobre las maravillas de ser mujer, los logros políticos y sociales, las destrezas y proezas que realizamos todos los días y de cómo celebrar nuestro día internacional.

Pero creo que es mi deber detenerme en la inerme e inerte vida capitalista que llevo, para alzar la voz y protestar.  Para abrazar árboles, ponerme las chancletas y ayudar a comunicarle al mundo el mensaje de Invisible Children y su projecto Stop Kony.

Joseph Kony es lo que uno, vulgarmente, calificaría como un malparido, que merece las peores torturas existentes en el mundo y una muerte lenta, amarrado a una silla, con una gota de agua que le perfore los pensamientos, hasta llevarlo al límite de la cordura y que solito brinque al vacío de la locura extrema.

Kony es el actual líder del grupo paramilitar Ejército de Resistencia del Señor, en Uganda, Africa Central.  Su guí son los 10 mandamientos de la biblia, bajo un sincretismo cristiano.  Basado en eso, ha cometido horrorosos crímenes de guerra y contra la humanidad, entre ellos: rapto, asesinato, violación, mutilaciones, esclavitud y hasta, en algunos casos, canibalismo.  Lo que lo hace más imperdonable es que, la mayoría de sus víctimas, son menores de edad.

Su técnica es fácil y certera: llega atacando una villa, rapta a los niños y mata a todos los adultos, así los menores no tienen para donde agarrar.  Los hombrecitos los utiliza como guerrilleros y las mujercitas como trofeos para sus combatientes, como esclavas sexuales.

Niños y niñas.

Niñas y niños a quienes se les está negando los derechos más fundamentales que la mayoría de los occidentales ven como natural: a la paz, al estudio, a la libertad.

Según récords del Congreso estadounidense, su ejercito es de, aproximadamente, 66 000 niños y niñas.  Sus tácticas han obligado a movilizarse a cerca de 2 millones de personas, quienes han tenido que dejar todo y lo poco que tienen con tal de huir.

Aquí la pregunta del millón: ¿por qué carajos alguien haría algo así?  Según el video de Invisible Children (http://youtu.be/Y4MnpzG5Sqc), Kony no sigue ninguna idea, él no lucha a favor o en contra de nadie.  Él simplemente lucha por el poder.  No sigue el mandato de nadie, no es apoyado por nadie.

La otra pregunta del millón: ¿por qué les estoy escribiendo sobre esto?

Invisible Children es un grupo voluntario cuyo único objetivo es que se capture a este tipo.  Lo fundó un grupo de estadounidenses después de una visita a Uganda y que empezaron de la mejor manera que pudieron: fueron al Congreso.  Al recibir la respuesta negativa, comenzaron a contactar gente y más gente y más gente para que llamaran a sus congresistas… hasta que ellos hablaron en sus respectivas cámaras… hasta que Obama decidió enviar un grupo de 100 militares a entrenar a las fuerzas armadas de Uganda.

Pero como no se ha podido pescar al malparto, es muy posible que el gobierno estadounidense pierda su interés y saque a su gente de ahí, permitiendo que Kony siga cometiendo estas atrocidades contra el pueblo que vive en Africa Central.

Siempre he pensado que uno tiene que estar agradecida con la vida, por todas las bendiciones que nos da.  Así mismo, aprovecharlas para ayudar a quien no las tiene.  Este es un post informativo, para que abran los dos ojos y observen que la realidad del mundo no es necesariamente la que uno vive a diario.

Si quieren colaborar con la causa, solo compartan el video de youtube en su cuenta de Facebook o Twitter o por correo.  Si su economía se los permite, compren el kit y planeen ir a pegar panfletos por toda su ciudad.  Si su amor a la humanidad es aún mayor, comuníquense con Invisible Children y sea voluntario para detener esta atrocidad.

Quien quita un quite, y seamos parte de la historia, del día en que las redes sociales cambiaron el mundo encontrando, arrestando y encarcelando al número uno en la lista de los peores criminales del mundo.

Me fui para la tierra de mis antepasados con mi Macho Ratón (nuevo sobrenombre del Compañero Sentimental, a petición propia de él mismo) y con su mejor amigo Guajaqueño.

Así mismo es.  Los tres nos fuimos para Granada, Nicaragua a disfrutar de los manjares, el licor, la fiesta poética, la infraestructura colonial y vivir la vida burguesa que nos merecemos.

He aquí lo que allí aconteció:

Zopilotes en la frontera: Nos fuimos en carro.  Una vez que uno cruza una aguja limítrofe (sí, una aguja como de residencial es lo que demarca ambos territorios), se encuentra a merced de un grupo de zopilotes jóvenes que intentan asustarlo matarlo  ayudarle a sacar los cincuenta mil trámites que hay que hacer el lado nica.

Dos horas después, cuando ya se pagaron todos los impuestos, seguros y demás enseres, uno siente una libertad.  Una brisa.  Comienza a ver el Lago de Nicaragua.  Oye a los pajaritos y al Guajaqueño cantar y todavía no puede creer que se haya dejado el suelo tico.

¡San Juan del Sur rocks!: La belleza es incomparable.  Mar celeste cielo, arena dorada, embarcaciones esparcidas a lo largo de la playa, un Cristo que vigila todo lo que pasa y Toñas frías a cada paso que se da.  Ese es el pueblo que el Guajaqueño siempre recordará como el lugar donde comió 3 colas de langosta por $11 en uno de los restaurantes más finos del lugar.

San Juan del Sur, Nicaragua.  Foto cortesía del Macho Ratón

San Juan del Sur, Nicaragua. Foto cortesía del Macho Ratón

Granada nos recibió con doble arcoíris: No habíamos terminado de admirar la belleza de la costa, cuando entrando al camino de Granada por Rivas, comenzó a llover y dos arcoíris completos se formaron el cielo.  Mis ojos no lo podían creer y era como si Dios nos estuviera recibiendo.

La vara aquí es probarlo todo:  ToñaPremiumVictoriaVictoria FrostVictoria Selección MaestroVictoria Light… Todas se probaron, no se escatimó en nada con tal de disfrutar de las mezclas de cebadas, lúpulo y demás cereales nicaragüenses.  El Flor de Caña bajo por nuestras gargantas en una serie de mojitos.  No dejamos de lado el quesillo y el vigorón… yum, yum, yum…

En los buses todo se vale: No me monté, pero vi muchos pasar hasta el seserete de gente.  ¡Qué cosa más impresionante ver salir a la doñita de la puerta de emergencia que esta atrás!  Un muchacho le pegaba un grito al conductor para avisarle que ya todos se habían bajado y que podía arrancar.  Lo primero que dijo el Macho Ratón: “Eso en Costa Rica, ya le hubieran caído todos los grupos sociales, la ley, los ministerios…”

¡Ah! Y como en las películas, con cuarenta mil paquetes amarrados al techo.

Los buses en Nicaragua dan miedo.  Foto cortesía del Macho Ratón.

Los buses en Nicaragua dan miedo. Foto cortesía del Macho Ratón.


Calle la Calzada: Cuando la descubrimos, fue como que los ángeles hubieran quitado una cortina, un coro celestial cantara notas gloriosas y Dios nos dijera: vayan, mis queridos hijos, que por esto lo hemos puesto ahí.  Los mejores bares, restaurantes y el hotel más hermoso que jamás existió, están en esta calle adoquinada que cubre, por lo menos, unas cuatro cuadras.  Solo se puede comparar con los cafés españoles o parisinos.

Lo mejor de Nicaragua fue su gente: El vampirin que nos ayudó en la frontera.  Nick, el guía en Masaya.  Alejandro, el botero que nos llevó por las isletas.  El artista que nos demostró como decoraba.  La muchacha de la recepción.  La mesera en el bar de la esquina, quien nos recomendó comer el vigorón del quiosco del frente.  Todos y cada uno de ellos demostraron un nivel de amabilidad, educación y amor a su patria, que no había visto en nadie desde hacía mucho tiempo.

Por eso no había podido escribir… y porque me ha costado acomodarme otra vez a la realidad… ¡qué varas las mias!  Sin dejar de lado que si no era viernes o martes, no iba a publicar y luego que se acaba el mes, entonces me dije, mejor lo publico el primer dia marzo… y bueno… así va mi cabeza histéricamente atarantada.

Con respecto a mi reto personal de no ver televisión, tengo el orgullo de decir que pude cumplir con las reglas… bueno… casi…

 CONCLUSIONES

  1.  Es difícil, pero no imposible.  Llega un punto en el que tu cuerpo te pide imágenes en movimiento.  Luego te acostumbras.  Cuando ya se puede apreciar de la caja del demonio, pues ya ni dan ganas de prenderlo.
  2. Es fácil sustituir la máquina con cualquier página en internet.  Me di cuenta de esto cuando youtube me pidió meter un captcha porque estaban recibiendo muchas solicitudes de mi numero de ip… ahí fue cuando dije que mejor no seguía viendo videos.
  3. Es difícil hacer creer a un Macho Ratón que es él quien quiere ver un capítulo de Sex & the City, mientras uno está de visita.
  4. Es difícil tener que ver el resumen deportivo de canal 13 los domingo en la noche porque el Macho Ratón quiere ver cómo le fue a su equipo… sabiendo que en TCM están pasando Some like it hot y no poder decir nada.  El consuelo: pude ver a Coto, un amigo de la U.
  5. No me terminé el libro de Kundera.  Lo cual me hace pensar que tal vez el libro si sea lo pesado.  El libro, no el autor, claro está.
  6. ¿Qué hice con tanto tiempo en mis manos?  Me acosté temprano, saqué a las zaguas a caminar, ahora voy 5 veces a la semana al gimnasio, empecé a salir más con mis amigos, me he hecho más puntual y he disfrutado de los sonidos de la naturaleza, como de los pajaritos, el viento en los arboles y el río que pasa detrás de mi casa.

El único día que yo misma romí mi propio reto fue el domingo 27 de febrero porque fue la entrega de los premios de la Academia, los Oscars.  Solo porque tengo 29 años de estarlos viendo (30 si contamos cuando estaba en el vientre de mi madre) Es una tradición y costumbre familiar que no se puede romper por nada en el mundo.

No porque me guste ver la alfombra roja, ver como fueron vestidos, ver las pelis ganadoras y marcarlas en la lista que tengo de ellas, escuchar los chistes y monólogos, ver si comparto la opinión de la academia… ¡NO! ¡Jamás en la vida se trata de eso!

Simplemente estaba respetando una tradición.

Para este mes, voy a usar el mínimo del internet.  En el caso de Facebook, solo en la mañana y en la tarde.  Quedan fuera del juego desabrochandoamartha.com, twitter.com, google.com, wikipedia.org (y no porque lo lea cuando estoy aburrida), sites de líneas aereas, buses y trenes.  Osea, no voy a ver ni 9gag.com ni youtube.com, básicamente… ni monsterdivx.com… ni cuevana.tv

¡OH DIOS! ¿EN QUÉ ME ESTOY METIENDO?

¿Lo lograré?  No 9gag va a estar difícil.

¿Lo lograré? No 9gag va a estar difícil.

Tengo la eterna fortuna de poder expresar mi cariño a la persona que quiero en lugares públicos, cuando andamos de la mano o el esporádico piquito marcaterrenos.  Soy feliz porque hoy podría ir a cenar, bailar y disfrutar una maravillosa velada con mi maravillosa pareja, si quisiéramos.

Tengo la esperanza y la seguridad que, si la vida lo dispone y el tiempo así lo permite, vamos a poder compartir nuestras vidas y tener la boda del siglo.  Si no podemos tener hijos, podríamos adoptar algún pequeñín sin mayor problema.  En conclusión, seguiremos expresando nuestros verdaderos sentimientos sin que nadie los bombardee con odio.

Yo tengo la fortuna de disfrutar de un derecho inherente porque me gusta un hombre y yo soy mujer.

Eso es algo que se dio.  No me acuerdo escuchar a doña Martha repetirme que  me tenían que gustar.    Tampoco me acuerdo de haberme sentado con mi Barbie y mi Ken a pensar los pros y los cons de que me gustara uno u otro.  En otras palabras, no fue una decisión o una obligación.

Simplemente me gustaba Leo, un compañerito del kínder, y le dije que si quería ser mi novio.  A lo que respondió que bueno, pero que él era novio de Steph.  Creo que en ese momento formamos el trío más joven del mundo… pero no duró mucho porque, eso de estar compartiendo mi hombre, no es lo mío.

A como es natural para mí, es de natural para los hombres que les gustan las mujeres y para los que les gustan los hombres y para las mujeres que les gustan las mujeres.

Las mismas bellas mariposas sentimos unos, a como sentimos los otros cuando vemos a la persona que amamos.   Por culpa de los nervios, también hacemos las mismas ideoteces frente a esa persona.  Igual que vos, todos pensamos en ese ser especial cada segundo de nuestro día.

Entonces, aquí hay algo que no entiendo.

Si esto se da por naturaleza propia de cada uno y todos tenemos tantas cosas iguales, ¿cómo puede ser posible que, la única diferencia, sea la que haga que no se les den los mismos derechos?

El otro día vi un video en youtube (mi nuevo mejor amigo) de una legisladora republicana del estado de Washington, quien defendía la unión civil entre personas del mismo sexo.  Ella comenzó hablando de cómo vivió muchos años con el hombre al que ama, hasta que él falleció.  Ella decía que de todo lo que quería tener de vuelta, lo último era el sexo y no porque no lo disfrutara.  Lo que más extrañaba eran todos esos momentos que habían construido juntos, todos esas anécdotas graciosas, esos dulces recuerdos que solo puedes compartir con la persona que amas.

Justamente es eso lo que no se les puede negar a una pareja del mismo sexo porque es inhumano, es una crueldad.

Estoy de acuerdo con ella que es responsabilidad y deber de nosotros, la mayoría, responder por los derechos de la minoría.  Es nuestra obligación como seres humanos pelear por su amor, para que sea respetado como cualquier otro que crezca en cualquier parte del mundo.

Ahora bien, yo aquí no me estoy metiendo a la iglesia ni a la religión.  Yo no estoy hablando de sacramentos.  Yo estoy hablando de uniones civiles, donde ellos puedan compartir los mismos derechos que vos  podrías compartir el día que te juntés o te casés.

Me refiero a casos como el de un conocido quien terminó en la calle después de que su novio falleciera y la familia no respetara el testamento donde le dejaba todos sus bienes a su pareja.  Él no pudo reclamar porque no hay ley que le ampare.  Hablo de casos de parejas que desean, fervientemente, darle un hogar y ser los padres de algún huerfanito, quien están viviendo un infierno en algún orfanato del PANI.  O del simple hecho de que el Seguro Social de uno cubra la enfermedad del otro.

Estoy hablando de los mismos derechos que le fueron otorgados a las parejas de unión por hecho.

Derechos civiles.

Derechos que hemos adquirido por haber nacido en este país, pero que se les ha sido arrebatados por ser diferentes a la norma.

A modo de cierre aleccionador: si a los cristianos del mundo anteponen el mandato divino, yo solo les quiero recordar Mt 22; 37-40.  Si piensan que es una error que homosexuales críen niños, sepan que los culpables de la epidemia de violencia contra los niños en el país, en su mayoría, son los padres naturales que agreden a los hijos que parieron.  Si piensan que el sexo entre hombres es una aberración, acuérdense de las veces que le han pedido a su novia “hacerlo por detrás”.  Si piensan que el sexo entre mujeres es contra natura, no se les olvide que la fantasía número uno de muchos hombres es tener a dos mujeres en su cama y no para jugar UNO, digamos.

Familia Lutes-Stein de Texas. Pueden leer sobre ellos en dandole click en la imagen

Familia Lutes-Stein de Texas. Pueden leer sobre ellos en dandole click en la imagen


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... ¿quién dijo miedo?...

Historico de las historietas

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Escuchen bien, niñas y niños de la creación:
He pasado por muchas marthadas y momentos de angustia sudor y lágrimas, como para que alguien más lo tome prestado y sin permiso.
Robar es malo, malo, malo.
¡Los que roban se van al infierno, con el resto de sus amigos!

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