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Me fui para la tierra de mis antepasados con mi Macho Ratón (nuevo sobrenombre del Compañero Sentimental, a petición propia de él mismo) y con su mejor amigo Guajaqueño.
Así mismo es. Los tres nos fuimos para Granada, Nicaragua a disfrutar de los manjares, el licor, la fiesta poética, la infraestructura colonial y vivir la vida burguesa que nos merecemos.
He aquí lo que allí aconteció:
Zopilotes en la frontera: Nos fuimos en carro. Una vez que uno cruza una aguja limítrofe (sí, una aguja como de residencial es lo que demarca ambos territorios), se encuentra a merced de un grupo de zopilotes jóvenes que intentan asustarlo matarlo ayudarle a sacar los cincuenta mil trámites que hay que hacer el lado nica.
Dos horas después, cuando ya se pagaron todos los impuestos, seguros y demás enseres, uno siente una libertad. Una brisa. Comienza a ver el Lago de Nicaragua. Oye a los pajaritos y al Guajaqueño cantar y todavía no puede creer que se haya dejado el suelo tico.
¡San Juan del Sur rocks!: La belleza es incomparable. Mar celeste cielo, arena dorada, embarcaciones esparcidas a lo largo de la playa, un Cristo que vigila todo lo que pasa y Toñas frías a cada paso que se da. Ese es el pueblo que el Guajaqueño siempre recordará como el lugar donde comió 3 colas de langosta por $11 en uno de los restaurantes más finos del lugar.
Granada nos recibió con doble arcoíris: No habíamos terminado de admirar la belleza de la costa, cuando entrando al camino de Granada por Rivas, comenzó a llover y dos arcoíris completos se formaron el cielo. Mis ojos no lo podían creer y era como si Dios nos estuviera recibiendo.
La vara aquí es probarlo todo: Toña, Premium, Victoria, Victoria Frost, Victoria Selección Maestro, Victoria Light… Todas se probaron, no se escatimó en nada con tal de disfrutar de las mezclas de cebadas, lúpulo y demás cereales nicaragüenses. El Flor de Caña bajo por nuestras gargantas en una serie de mojitos. No dejamos de lado el quesillo y el vigorón… yum, yum, yum…
En los buses todo se vale: No me monté, pero vi muchos pasar hasta el seserete de gente. ¡Qué cosa más impresionante ver salir a la doñita de la puerta de emergencia que esta atrás! Un muchacho le pegaba un grito al conductor para avisarle que ya todos se habían bajado y que podía arrancar. Lo primero que dijo el Macho Ratón: “Eso en Costa Rica, ya le hubieran caído todos los grupos sociales, la ley, los ministerios…”
¡Ah! Y como en las películas, con cuarenta mil paquetes amarrados al techo.
Calle la Calzada: Cuando la descubrimos, fue como que los ángeles hubieran quitado una cortina, un coro celestial cantara notas gloriosas y Dios nos dijera: vayan, mis queridos hijos, que por esto lo hemos puesto ahí. Los mejores bares, restaurantes y el hotel más hermoso que jamás existió, están en esta calle adoquinada que cubre, por lo menos, unas cuatro cuadras. Solo se puede comparar con los cafés españoles o parisinos.
Lo mejor de Nicaragua fue su gente: El vampirin que nos ayudó en la frontera. Nick, el guía en Masaya. Alejandro, el botero que nos llevó por las isletas. El artista que nos demostró como decoraba. La muchacha de la recepción. La mesera en el bar de la esquina, quien nos recomendó comer el vigorón del quiosco del frente. Todos y cada uno de ellos demostraron un nivel de amabilidad, educación y amor a su patria, que no había visto en nadie desde hacía mucho tiempo.
Por eso no había podido escribir… y porque me ha costado acomodarme otra vez a la realidad… ¡qué varas las mias! Sin dejar de lado que si no era viernes o martes, no iba a publicar y luego que se acaba el mes, entonces me dije, mejor lo publico el primer dia marzo… y bueno… así va mi cabeza histéricamente atarantada.
Con respecto a mi reto personal de no ver televisión, tengo el orgullo de decir que pude cumplir con las reglas… bueno… casi…
CONCLUSIONES
- Es difícil, pero no imposible. Llega un punto en el que tu cuerpo te pide imágenes en movimiento. Luego te acostumbras. Cuando ya se puede apreciar de la caja del demonio, pues ya ni dan ganas de prenderlo.
- Es fácil sustituir la máquina con cualquier página en internet. Me di cuenta de esto cuando youtube me pidió meter un captcha porque estaban recibiendo muchas solicitudes de mi numero de ip… ahí fue cuando dije que mejor no seguía viendo videos.
- Es difícil hacer creer a un Macho Ratón que es él quien quiere ver un capítulo de Sex & the City, mientras uno está de visita.
- Es difícil tener que ver el resumen deportivo de canal 13 los domingo en la noche porque el Macho Ratón quiere ver cómo le fue a su equipo… sabiendo que en TCM están pasando Some like it hot y no poder decir nada. El consuelo: pude ver a Coto, un amigo de la U.
- No me terminé el libro de Kundera. Lo cual me hace pensar que tal vez el libro si sea lo pesado. El libro, no el autor, claro está.
- ¿Qué hice con tanto tiempo en mis manos? Me acosté temprano, saqué a las zaguas a caminar, ahora voy 5 veces a la semana al gimnasio, empecé a salir más con mis amigos, me he hecho más puntual y he disfrutado de los sonidos de la naturaleza, como de los pajaritos, el viento en los arboles y el río que pasa detrás de mi casa.
El único día que yo misma romí mi propio reto fue el domingo 27 de febrero porque fue la entrega de los premios de la Academia, los Oscars. Solo porque tengo 29 años de estarlos viendo (30 si contamos cuando estaba en el vientre de mi madre) Es una tradición y costumbre familiar que no se puede romper por nada en el mundo.
No porque me guste ver la alfombra roja, ver como fueron vestidos, ver las pelis ganadoras y marcarlas en la lista que tengo de ellas, escuchar los chistes y monólogos, ver si comparto la opinión de la academia… ¡NO! ¡Jamás en la vida se trata de eso!
Simplemente estaba respetando una tradición.
Para este mes, voy a usar el mínimo del internet. En el caso de Facebook, solo en la mañana y en la tarde. Quedan fuera del juego desabrochandoamartha.com, twitter.com, google.com, wikipedia.org (y no porque lo lea cuando estoy aburrida), sites de líneas aereas, buses y trenes. Osea, no voy a ver ni 9gag.com ni youtube.com, básicamente… ni monsterdivx.com… ni cuevana.tv…
¡OH DIOS! ¿EN QUÉ ME ESTOY METIENDO?


