Desabrochando a Martha

Posts Tagged ‘Panamá

Perdón, perdón, perdón… perdóncitooo!!!

Por no haber escrito sobre mi aventura poética, pero prometo tener una excelente razón: me fui a meter en la boca de un toro… ¡y sobreviví al intento!

Sí, damas y caballeros, tengo un nuevo sello en mi pasaporte que dice REPÚBLICA DE PANAMÁ!

Sin entrar en mucho detalle, mi amiguita Lisa me dijo que fuéramos: salimos un jueves, terminó un domingo y no sé qué parte de mi cerebro hizo la matemática que sería cool no llevarme mi computadorcita para desconectarme del mundo… lo cual fue una gran falacia pues pasé mucho tiempo maldiciendo el maldito software de celular que no me dejaba ver mis status en Facebook como Dios manda.

Y este es el resumen de lo que allí aconteció:

Tengo novio nuevo.  Su nombre es don C., y es capitán de barco… bueno, de una lanchita con sillas y motor… Digamos que en una hermosa bahía llena de espectaculares islas, ¿qué mejor que tener novio con bote?…¿y con una hermosa pancita birrera?…  Les juro: eso fue amor a primera vista.

Me compre un Trits.  Sí, una de las ventajas de la globalización.  Como es costumbre en muchos de nosotros, pedí una cucharita.  La chinita me dijo: “¡NO! Eso come con mano.”  Ahí se acabó el asunto porque siguió atendiendo a otra persona.

Lo que pensé fue: ¿USTED me va a decir a MI como comerme un Trits? YO lo probé mucho antes que USTED y CON UNA CUCHARITA!!!!

Igual, mis pasos de indignación me llevaron a comérmelo con la mano en mi habitación.

Flipper y yo somos BFFS.  Dentro de las maravillas que ofrece Bocas está el avistamiento de delfines.  Hay una mini bahía donde ellos viven, se alimentan y crían a sus pequeños bebitos.

Uno está en silencio esperando y de un momento a otro, aparece una aletita bebé a la par de una aletita mamá.  Ha sido una de esas asombrosas escenas de la naturaleza que uno tiene que vivir.

En eso, el capitán de la embarcación empezó a dar vueltas para hacer olas y… PUFFFF, SPLASHHHH… saltaban juguetones.

En ese momento de alegría y juegos nos hicimos BFFs.

Cangrejo 1 – Martha 0.  Así es que yo me dije a mi misma: mi misma, estos son los momentos en los que hay que probar de todo, como el cangrejo con arroz de coco.  Yo no sé cómo yo pensé que vendría en una presentación diferente, pero esa carajada parecía como que hubieran acostado a Aragog en un plato.

Para rematar, semejante mastodonte marino tiene una concha que ni dándole de a golpes contra la mesa lo quebraba.  No hubo de otra que devolverlo a la cocina para que le dieran de martillazos (literalmente) y si no hubiera sido por Lisa, se hubiera quedado ahí.

Cuando el mar esta picao, las tangas salen de fiesta.  Nos fuimos a Red Frog: una playa increíble, de arena dorada y un mar de aguas transparentes, que se revolcaban incansablemente entre olas que se repetían de tres en tres.

Logré mover mi cabeza de semejante vista para decirle algo a mi amiga, pero tuve que detener la trayectoria de mi cabeza: una tanga de la bandera de Australia que llevaba un buen chiverre por encima, cubierta en canas.

Son ese tipo de cosas en las que estas segura que vas a regresar a buscar un perro guía porque fijo vas a perder la visión.  Es tan terrible, que hay que compartirlo con el mundo entero, pero mi cámara se dañó y no lo logré con el celular.

He sobrevivido: Si hay algo a lo que le tengo pánico son a las carreteras propensas a los derrumbes (como la del Zurquí) y las pangas con motor (como los taxis que te llevan a Colón)  Así es que de ida, le di muchas gracias a Morfeo por abrazarme la mayor parte del trayecto.

Pero en el bote, lo único que pude hacer fue invocar la oración de las mujeres de mi familia (ay, por la Santísima Trinidad y la sangre de Jesucristo, el manto santísimo de la Virgen María, por los clavos de la cruz, padre Pío, Santa María de Cascia, que por el amor de todos los Santos, QUE ESTA PANGA NO SE VUELQUE)

De regreso, un espantoso olor a gasolina comenzó a invadir mi espacio y ¡ROOOAAWWRRR!, se detuvo la lancha.

Lo primero que hice fue ver en un ángulo de 360  grados, para encontrar el bote más cercano hacia donde nadar.  Ninguno a la vista.

Arrancó de nuevo y el tipo le metió chancleta como si temiera por su vida… pero ¡ROOOAAWWRRR!… se volvió a detener.

Aquí fue cuando busqué la orilla más cercana y me di cuenta que era causa perdida porque fijo me iba a cansar antes de llegar hasta allaaaaaaaaaá.

Esto pasó por lo menos unas cuatro veces y en algún momento me acordé de una conversación con un compita sobre la muerte: Jim Morrison pensaba que uno tenía que experimentar la muerte, porque, al final de cuentas, solo pasa una única vez… entonces, que qué era esa vaina de morir mientras se dormía.

Y yo dije: diay si, ahora es cuando… así es que sigámosle el consejito a Jimmy (porque soy muy dramática)  Solo por aquello, pelé las guayabas para no perderme ni un segundo.

Pero no pasó a más (evidentemente), pues llegó otro bote para hacer un trasbordo.

¿Ven como si tenía una buena razón para lo de la poesía?

¿Acaso no es hermoso?


Recibe un correo con el último post... bajo su propio riesgo de perder la cordura al leer tantas tonteras en un solo lugar!!!
... ¿quién dijo miedo?...

Historico de las historietas

¡Protegido por derechos de Autor!

Escuchen bien, niñas y niños de la creación:
He pasado por muchas marthadas y momentos de angustia sudor y lágrimas, como para que alguien más lo tome prestado y sin permiso.
Robar es malo, malo, malo.
¡Los que roban se van al infierno, con el resto de sus amigos!

Twitter Updates

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

Join 612 other followers

%d bloggers like this: