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En camisa de once varas
Posted on: 6 September 2011
- In: Amor | Vida
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¡ESTE POST NO LO ESCRIBI YO!
Un amiguito se ofreció a escribir sobre la voraz pregunta más escuchada por esta, su servidora.
La verdad, no me pude meter en tema más complejo. Hablar de fútbol, religión, política y ahora del funcionamiento de las relaciones entre parejas siempre generará dificultades.
Más, cuando el ofrecimiento es escribir respondiendo a una pregunta que viene plasmada en el entre líneas del blog desde sus inicios: ¿por qué Martha no tiene novio?
Pudo ser hace unos diez años, cuando una tarde posterior a un examen, apareció una nueva compañera, “ñoña” (apropiándome de su propio vocabulario) y de pocos tapujos. Abiertamente dijo en mesa de pirañas que detestaba que le dijeran Irex y recordó cómo había chocado con un poste, tropezado en las aceras infinidad de veces, entre muchos más de una serie de infortunios de forma regular.
Conforme vino la confianza y se integró al grupo (muy a su manera), clasificó como un “mae más” del grupo y cualquier intento de flirteo podía interpretarse como un acto gay.
Luego, de sus historias conocidas sólo prevalece una relacionada con la industria automotriz. Un sujeto, conocido por una marca alemana de automóviles que creo no estoy autorizado a publicar, fue su eterno affaire, llegando incluso a ocultarse infructíferamente tras una puerta.
Partiendo de esa relación como la historia conocida más estable de pareja, ya el tema evidencia sus primeros obstáculos. No merece un tratamiento tradicional.
Sin querer, llegué al Animal Planet y me topé con un documental del reino animal. El propósito era demostrar cómo el macho dominante conseguía a la mejor hembra.
El mejor macho era aquel capaz de llevar la comida, imponerse ante sus rivales y liderar entre la manada. En tanto, la mejor hembra es aquella que tenía privilegios en sus facultades reproductivas.
Volviendo al caso en cuestión, ver ese programa no me ayudó. La nieta de doña Yelba está acostumbrada a sobrevivir por sus medios, y detesta que le den de comer en la boca.
Por otro lado, detesta que le limiten sus capacidades a temas reproductivos y de accesorios relacionados. Por tanto, Animal Planet y sus propuestas resultaron inútiles, aunque sí un tanto divertido por las comparaciones sociales.
El ejercicio me pareció interesante, y seguí buscando artículos científicos. Uno de ellos explicaba que el enamoramiento se debe a las feromonas y que inconscientemente influye el olor de las personas que nos atrae.
Asimismo, la geometría de las facciones y otros detalles que intervienen en ese proceso. Tuve que descartar este sustento, porque esto sólo serviría para explicar las relaciones ocasionales y no el paradigma del por qué la falta de novio.
Ahora, ¿por qué no se queda con esos ligues?
Creo que acá aplica la frase “usted es demasiado para él”.
Acá tuve que abandonar la comodidad del televisor y emplear cervezas para obtener información adicional; o incluso aprovechar la confianza que dan los medios electrónicos para que las personas hablen cosas que en vivo evitan.
Una de ellas tiene 32 años, es independiente y con buen puesto de trabajo, pero no puede tolerar depender de alguien. Llega a las citas en su propio carro, le gusta pagar su cuenta para evitar cualquier compromiso y se adelanta a él cuando el mesero toma la orden.
Igualmente, la ponderación del riesgo varía.
Ya no es lo mismo conocer un carajo y entrarle, porque entran en juego variables como edad, tiempo, si tiene hijos, posición socioeconómica y la verdad es que entra la edad a meter prudencia a las negociaciones. No se quieren casar, pero también se evade un tanto el chingue.
La culpa es de los vampiros
Que no me digan nada, todo esto es problema de los vampiros emo con tendencias depresivas.
En la actualidad, los hombres son más propensos a lo cursi (o culeolada, ustedes escogen). Dedicación de canciones de amor melosas, escenas de celos, llamadas asfixiantes, post vergonzosos en facebook y otros recursos antes atribuibles a las féminas.
Ahora la conversación normal en un bar es escucharla a ella decir que dejó al novio en la casa; y acá me recordaba del Animal Planet y lo confuso del asunto.
Cualquier semejanza con Twilight y esos vampiros que ganan rating en los canales por cable es un reflejo de estas cosas que ya dejaron de ser coincidencia.
Ya buscando una explicación más lógica; durante las dos últimas generaciones las mujeres han sido las jefas de casa, sacado a los hijos solas en muchos casos e inclusive liderando su propio negocio. Y si las hijas lo vieron –como es el caso de Martha-, ¡qué difícil explicarles que necesitan un hombre!
Bueno, realmente no lo necesitan.
Y creo que esa es la respuesta, realmente no lo necesitan como un tema de dependencia, y el hombre está experimentando una crisis social de su rol en una relación. Debe ganar más que ella, pero ya el viejo criterio de la dominación quedó anticuado.
A veces, esas presiones resultan demasiado y pueden echarlo a perder. Que queda, hay que evolucionar sin hacer mucho melodrama… Darwin lo dijo hace muchos años.
Creo que por eso todos los libros de autoayuda como “Los hombres las prefieren tontas” y otro cuyo título estaba relacionado con los planetas no son más que la necesidad de entender por qué la sociedad está disfuncional.
Las mujeres saben ya de su poder, el valor de la individualidad y las posibilidades de realización. No en vano los 30 años dejaron de ser un límite para convertirse en una segunda juventud, más madura y menos propensa a los errores.
Creo que han llegado a apropiarse cada vez más de su tiempo, de sus deseos, del destino (que va más allá del casarse o no) y dejar de ser las víctimas para dar paso a una nueva época de “machos” mártires confundidos, que si bien no son todos, sí se doblan ante una mujer que tenga brillo propio.
¡Y que alguien se preocupe por dar charlas de autoayuda a la generación de vampiros desorientados y con problemas de identidad!