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Todos somos la misma vara
Posted on: 14 February 2012
- In: Amor | Politica
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Tengo la eterna fortuna de poder expresar mi cariño a la persona que quiero en lugares públicos, cuando andamos de la mano o el esporádico piquito marcaterrenos. Soy feliz porque hoy podría ir a cenar, bailar y disfrutar una maravillosa velada con mi maravillosa pareja, si quisiéramos.
Tengo la esperanza y la seguridad que, si la vida lo dispone y el tiempo así lo permite, vamos a poder compartir nuestras vidas y tener la boda del siglo. Si no podemos tener hijos, podríamos adoptar algún pequeñín sin mayor problema. En conclusión, seguiremos expresando nuestros verdaderos sentimientos sin que nadie los bombardee con odio.
Yo tengo la fortuna de disfrutar de un derecho inherente porque me gusta un hombre y yo soy mujer.
Eso es algo que se dio. No me acuerdo escuchar a doña Martha repetirme que me tenían que gustar. Tampoco me acuerdo de haberme sentado con mi Barbie y mi Ken a pensar los pros y los cons de que me gustara uno u otro. En otras palabras, no fue una decisión o una obligación.
Simplemente me gustaba Leo, un compañerito del kínder, y le dije que si quería ser mi novio. A lo que respondió que bueno, pero que él era novio de Steph. Creo que en ese momento formamos el trío más joven del mundo… pero no duró mucho porque, eso de estar compartiendo mi hombre, no es lo mío.
A como es natural para mí, es de natural para los hombres que les gustan las mujeres y para los que les gustan los hombres y para las mujeres que les gustan las mujeres.
Las mismas bellas mariposas sentimos unos, a como sentimos los otros cuando vemos a la persona que amamos. Por culpa de los nervios, también hacemos las mismas ideoteces frente a esa persona. Igual que vos, todos pensamos en ese ser especial cada segundo de nuestro día.
Entonces, aquí hay algo que no entiendo.
Si esto se da por naturaleza propia de cada uno y todos tenemos tantas cosas iguales, ¿cómo puede ser posible que, la única diferencia, sea la que haga que no se les den los mismos derechos?
El otro día vi un video en youtube (mi nuevo mejor amigo) de una legisladora republicana del estado de Washington, quien defendía la unión civil entre personas del mismo sexo. Ella comenzó hablando de cómo vivió muchos años con el hombre al que ama, hasta que él falleció. Ella decía que de todo lo que quería tener de vuelta, lo último era el sexo y no porque no lo disfrutara. Lo que más extrañaba eran todos esos momentos que habían construido juntos, todos esas anécdotas graciosas, esos dulces recuerdos que solo puedes compartir con la persona que amas.
Justamente es eso lo que no se les puede negar a una pareja del mismo sexo porque es inhumano, es una crueldad.
Estoy de acuerdo con ella que es responsabilidad y deber de nosotros, la mayoría, responder por los derechos de la minoría. Es nuestra obligación como seres humanos pelear por su amor, para que sea respetado como cualquier otro que crezca en cualquier parte del mundo.
Ahora bien, yo aquí no me estoy metiendo a la iglesia ni a la religión. Yo no estoy hablando de sacramentos. Yo estoy hablando de uniones civiles, donde ellos puedan compartir los mismos derechos que vos podrías compartir el día que te juntés o te casés.
Me refiero a casos como el de un conocido quien terminó en la calle después de que su novio falleciera y la familia no respetara el testamento donde le dejaba todos sus bienes a su pareja. Él no pudo reclamar porque no hay ley que le ampare. Hablo de casos de parejas que desean, fervientemente, darle un hogar y ser los padres de algún huerfanito, quien están viviendo un infierno en algún orfanato del PANI. O del simple hecho de que el Seguro Social de uno cubra la enfermedad del otro.
Estoy hablando de los mismos derechos que le fueron otorgados a las parejas de unión por hecho.
Derechos civiles.
Derechos que hemos adquirido por haber nacido en este país, pero que se les ha sido arrebatados por ser diferentes a la norma.
A modo de cierre aleccionador: si a los cristianos del mundo anteponen el mandato divino, yo solo les quiero recordar Mt 22; 37-40. Si piensan que es una error que homosexuales críen niños, sepan que los culpables de la epidemia de violencia contra los niños en el país, en su mayoría, son los padres naturales que agreden a los hijos que parieron. Si piensan que el sexo entre hombres es una aberración, acuérdense de las veces que le han pedido a su novia “hacerlo por detrás”. Si piensan que el sexo entre mujeres es contra natura, no se les olvide que la fantasía número uno de muchos hombres es tener a dos mujeres en su cama y no para jugar UNO, digamos.
- In: Vida
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Yo amo Diciembre.
Adoro Diciembre.
Mi corazón late todos los meses en espera de Diciembre.
Primero y antes que nada: finalmente llegan los vientos alisios, junto con el solcito rico de la época seca: disfrutar de días soleados, frescos atardeceres de ensueño y la libertad que dan las vacaciones de fin de año.
Segundo e igual de importante: llega Navidad y Año Nuevo.
Eso significaba que El Progenitor nos llevaba a Llobet para comprarnos dos mudadas completas: una formal para la cena del 24 y una informal para la del 31.
Verán: tengo una hermana y cuatro primas mayores. Eso se traduce en que todas mis posesiones terrenales eran cosas que ya no necesitaban… excepto las dos mudadas de Diciembre. Por eso, yo me volvía loca en dicha tienda, escogiendo cada una de las prendas.
La otra parte emocionante eran los regalos. Yo dedicaba HORAS enteras en escribirle la carta a Santa y al Niñito: en papel de carta perfumado con miles de calcomanías.
Sí, damas y caballeros, siempre le escribía a los dos, pidiendo cosas diferentes a cada uno: fuera ser que me trajeran lo mismo y ¿cómo lo iba a cambiar?
Me acuerdo que una vez me encontré las cartas entre las sweaters de mi señora madre. Cuando ella llegó después del trabajo, yo estaba hecha un mar de mocos, tenía los ojos abotagados, echa un puño en mi cama. Doña Martha no pudo más que reír cuando yo saqué las cartas de debajo de mi almohada, de una forma dramática, al mejor estilo de novela mexicana. Mi corazón no aguantó tanto desinterés y estallé a llorar desconsoladamente. Al día siguiente, me llevó a la oficina del correo interno del banco donde trabajaba para pedir, personalmente, que mandaran las cartas de inmediato.
Pero en ninguna de ellas pedí salud, trabajo, paz, ni nada de esas cosas porque, gracias infinitas al Todopoderoso, nunca me han faltado. Gracias a Dios, mi salud no me ha fallado como para pasar semanas internada, siempre he estudiado y/o tenido un trabajito, vivo en un país que es mundialmente conocido por su falta de guerras armadas… sería gula si pidiera más.
Además, si abro mi corazón a la verdad, sé que no quiero cosas tan etéreas como la felicidad, el amor o la prosperidad, porque soy fiel creyente que eso no se recibe como regalo: eso se aprende a construir.
Yo sé que quiero tamales, medias lunas de Giacomin, el Lonely Planet de India. Sé que me voy a comprar ropa y zapatos para rellenar mi closet lleno de nada que ponerme. Deseo leerme los 1001 libros que hay que leer antes de morir y todavía tengo que comprar 947.
Por eso, lo admito públicamente: me cae mal cuando le pregunto a alguien qué le pidió al Niñito y me salen con que salud, trabajo y paz para las fiestas.
No les creo.
Repito: si está en todas, tiene brete y no vive en un país en guerra… Admita que es un capitalista más y que quiere un Wii o unos Manolos o dinero para ir a gastarlo en cualquier centro comercial. Si tiene una pareja maravillosa que lo adora, amigos que están con usted en las buenas y en las malas, sabe mantener sus ahorros, ¿para qué pedir más?
Como lo dijo mi amiguita La Titi: “Si quiere paz haga el bien, si quiere salud, cuide su cuerpo y mente y si quiere trabajo póngale bonito porque Dios es muy bueno, pero Él tampoco regala las cosas, hay que ponerle un poquito!! He dicho. Tenkius!”
Ahora bien, no quiero que me malinterpreten. No quiero que piensen que solo le doy valor a las cosas materiales, porque todo se pierde, se quema o se bota. Solo digo que deberíamos ser sinceros y admitir que nos gusta que nos regalen cosas que nos podemos poner, comer, leer, palpar. No creo que nadie nos vaya a juzgar mal por admitir algo que a todos nos pasa.
También creo que se debería practicar el dar. No me refiero al dar un regalito a tus hermanos y amigos. Hablo de devolverle al mundo todo lo bueno que ha sido la vida con nosotros, compartir nuestras fortunas. Por ejemplo, invertir parte de nuestro dinero en comida para alguna familia que no tiene.
Como mi amiguita Zarhay, La Pianista, quien va todos los sábados a enseñar música a los niños de La Cueva del Sapo, en la Carpio: casi sin instrumentos y regalando su tiempo, ella le cambia la vida a los pequeños, enseñándoles sobre disciplina, demostrándoles las bellezas de las que son capaces… pero de eso, les voy a contar el próximo año.
Quiero cerrar con un status de Facebook que dejó La Titi para las fiestas:
“Por favor no pida salud, trabajo y paz para el año nuevo. Es una estrategia que no ha funcionado en siglos. Mejor póngale bonito al ejercicio (de cuerpo y mente) y a la buena alimentación, haga lo que tenga que hacer para tener y conservar un brete (incluye llegar temprano, capacitarse, ser competitivo, estudiar, actualizarse, innovar, etc.) y para la paz, la verdad es que solo la paz interna depende de uno mismo. “
- In: Marthadas | Otros | Politica
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Ser amante de mi patria no es solo un deber, es un requisito para formar parte de mi familia: doña Martha siempre fue miembro del Sindicato y el Progenitor fue presidente de la Cooperativa del banco donde trabajaban. Para rematar, mi Padrinosky fue diputado en la época cuando sí se trabajaba en la Asamblea y todavía es sindicalista, quien lucha por la igualdad de cuanta minoría exista.
Pero siempre celebrábamos el 15 de Septiembre diferente al resto del país. En todos mis años de vida, me acuerdo haber ido una vez a los faroles (y sin farol); una vez a ver los desfiles porque mi hermana era abanderada por ser el mejor promedio (y eso era como dar la vida en 1856); y nunca baile ningún baile típico porque no tenía traje (cuando nos lo pedían en la escuela, doña Martha me encaramaba un hijuelagran saco de gangoche que picaba en fruta, me pintaba de aborigen y decía que no había nada más típico que ser india)
Lo más irónico de todo sigue siendo la Gran Matriarca: decora de blanco, azul y rojo TODA la casa, con banderas en las ventanas y guirnaldas en el corredor. Cuelga faroles de los candelabros y en todas las puertas, pega aunque sea un escudo. Es más, doña Yelba se deprimió tanto cuando perdieron su expediente en el TSE y su cédula 8 pasó a ser un 9, porque:
“Seguro se lo comieron el comején, de lo viejo que era… ¡Puta amigo!”
“Pero vos sabés que sos nica, con eso basta.”
“Seas jodida, si yo soy más tica que vos. Pero según esto, ya no soy ni de aquí, ni de allá ni del culo del diablo.”
“Entonces, ándate para Nicaragua y buscás tus papeles.”
“¡Qué va! Si eso seguro se fue en algún incendio o se lo tragó la tierra en el terremoto. ¡Si yo soy tica! Después de tantos años, ya me lo gané… ¡Si yo parí más ticos que cualquiera, puta amigo!”
Para rematar, mi familia es tan folklórica, pero taaaaaaaan folklórica… que el feriado terminábamos como los más comehuevos:
- Saltando el alambre de púas de alguna finca
- Comiendo sanwichitos de huevo duro y frijol molido con fresco de sirope rojo con fruticas picadas, envasado en la botella de Coca Cola.
- Pasando a tomar café a cualquier sodita de pueblo, con buen gallito de papa y lengua en salsa.
- Si el aeropuerto estaba de camino, parábamos para ver los aviones y comer copos con dos leches (el cual, siempre terminaba en mi vestido por más que yo me hiciera para delante)
El folklorismo llegó a su punto máximo cuando regresé después del intercambio, pues como que los gringos se hacen más comunes y siempre hay uno con problemas de comunicación. El Progenitor siempre empezaba:
“Martha Iris, vaya ayude al gringo.”
“Ay no papi, ¡que polo!”
“Vaya, Martha Iris, sea una buena costarricense. ¡Ayude a su país!”
“Ay mi Tata, ¡que no! ¿En qué voy ayudar al país?”
“Vea que el gringo está comprando algo y, ¿para qué carajos aprendió usted otro idioma si no es para usarlo? Vaya y le traduce al gringo. Sea una buena patriota , acuérdese de los valores patrios de paz e igualdad y es su deber ayudar al que lo necesita. Acuerdese que no solo tenemos derechos, tambien deberes y uno es dejar el nombre de su país en alto…”
“… uysh, bueno… ”
(Típico, iba arrastrando los pies, con cara de odio mi vida y prefiero ser antipatriota antes de ayudarle a este gringo fondongo, que no va a querer aprender de mi cultura, sino invadirla…¡REVOLUCIÓN! ¡ ANARQUÍA!… maldición…)
Mi momento menos patrio fue, justamente durante mi intercambio, cuando celebramos la noche cultural.
Tratando de preparar un plato típico, terminé haciendo un tres leches a base de un queque de caja y lustre preparado de Pillsbury. Por un Dios que me ve en los cielos, es el tres leches más seco que me he comido en la vida. Estaba tan dulce que las orejas se me pegaron a la nuca y se me salieron lágrimas.
Para rematar, decidí cantar la Patriótica (¿qué más me podía hacer? No iba ni a bailar ni a recitar, pero sí cantar viendo a la lucecita roja) Al final de cuentas, yo no sé qué carajada terminé cantando, porque por ahí le agregué unas estrofas con flores blancas, La Sabana y yo creo que hasta el Sapri salió en la colada.
Lo mejor de todo fue que hasta el público lloró conmigo y todos me dijeron que no habían oído un himno nacional más hermoso y yo les dije muy digna: “Yo tampoco.”
Yo sí me siento orgullosa de ser tan tica como el guaro con limón.
Al rato y por consuelo de tontos pero, a pesar de que estamos mal en seguridad, economía, corrupción, religión, etc, hay países que están peor. Por lo menos, hemos sobrevivido sin militares, las elecciones presidenciales son verdaderas fiestas, y el primer lunes de todos los Febreros es una delicia ver a esas pulguitas caminar en sus gabachas celestes.
Es más: el simple hecho que los desfiles del día de la independencia sean de colegiales calenturientos, dandole fuerte y valiente al chiqui-chiqui, vale más que los desfiles militares en tantas “grandes” naciones primermundistas.
Tal vez no sea tan cool , pero los costarriqueñismos son tan exquisitos y saben tan rico en la boca, que me es inevitable no decirlos.
No hay nada más sabroso que comerse un buen casado con arroz, frijoles, picadillo de arracache, ensalada de repollo, chuleta ahumada, huevo, tortilla, queso, macarrones y fresco de chan. Y ojalá que haya una entradita de olla de carne con elotico… ¡seas tan bárbaro!
¿Y qué tal el humor tico? Es que el desgajarse de la risa leyendo Sentimientos en Conflicto o las salidas de Oldemarsh de Tierra Blanca, no tienen precio.
Así es que en la celebración de nuestro 190vo aniversario de independencia española, no me voy a poner a analizar si de verdad somos o no independientes. Que eso lo hagan los grandes medios de comunicación. Yo voy a celebrar vestida de los colores patrios y cantando el Himno Nacional a galillo pelao.
Los fustanes de mi abuela
Posted on: 23 July 2011
- In: Familia
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Cuando suena mi celular y veo el número, respiro profundo porque sé a lo que voy. Contesto. Que tiene unos fustanes blancos, negros y beiges que ya no usa y que me quiere regalar.
“Pero yo no uso fustán desde que tengo como 10 años.”
“¿Y entonces qué? ¿Andas transparentando como la putilla del pueblo? Y aun así, ¿y no tenés marido?”
Doña Yelba Esperanza Moreira Chaves, gran matriarca, madre de doña Martha, mi progenitora. A sus 85 años, es la dueña y señora toda poderosa de todo cuanto quehacer acontece en la familia Solano. Nicaragüense de nacimiento, carácter y personalidad: ella es arrecha. Su poder de mandato es tan imponente, que en vez de ser la abuelita que hace galletas, la llamamos abuelo y ¡ay de aquel que no le haga caso cuando ella dice que se tienen que hacer las cosas!
Nosotras tenemos la verdadera relación amor-odio: amo pasar tiempo con ella hablando del pasado, socavando historias secretas de la familia, hablando de cuando era la única costurera de la Yunai. Pero odio, eternamente, esa necesidad interna por mandarme a casar cada 15 minutos y a ser una mujer de su hogar. Verán, de los once nietos, soy la que no se ha casado y no tiene hijos.
Cuando tenía 24 años, me fui a vivir con una amiga y un amigo gay. Alguna matemática hizo en su cabeza, que me invitó a tomar café. Entre rosquillas, pancito casero y pudín, abrió su corazón:
“Martha Iris, decime la verdad: ¿vos sos lesbiana?”
¡Ah, puta! Hasta me sacó las lágrimas de la carcajeada.
“Abuelo, yo no tengo como demostrártelo, pero te aseguro que a mí me gustan los hombres. No me quiero casar porque quiero estudiar, viajar, trabajar, hacer un montón de cosas.”
“Pero, ¿qué más querés viajar y estudiar vos? ¡Casate con un buen muchaho y dejá de trabajar!”
“¡Mami, vea al abuelo!”
“¡Dejá a la chiquita en paz, que si no se quiere casar, que no se case!”
Después de un pre-infarto, la fui a cuidar al hospital. Con ojos a media asta y voz moribunda, me dijo que ella no se iba a morir hasta ver casados a todos sus nietos.
“Ah, entonces vas para largo.”
“No jodás, que yo ya estoy cansada.”
Mi abuela ha sobrevivido un matrimonio, tres partos, un cáncer en la matriz y su correspondiente “sacada de menudos”, un par de pre-infartos, un paro cardiaco, cantidad innumerables de ahogos asmáticos, operaciones de juanetes, artritis, solidificaciones en las arterias, incontinencia urinaria y, hace poco, una uñero que no la dejaba en paz. Se los juro: no hay kryptonita capaz de terminar con la fortaleza de esta mujer.
Cuando le dio el paro, yo estaba con ella. Verla tan frágil e indefensa me movió el piso y hasta los doctores dudaban que de esta, ni Tatica Dios la iba a sacar. En 24 horas iba a terminar su otoño y había que llamar a mi mamá y hermana, que viven en el extranjero, para que viniera al último adiós: llegarían al día siguiente a las 10 am.
Mi tía, para que no se llevara una gran impresión, le contó esa misma noche. A las 6 am nos llamaron porque la señora estaba de lo más bien. Su recuperación fue tan sorprendente, que los médicos le dieron de alta en el momento justo que aterrizaron la repatriadas. En la casa, puso orden y empezó a mandar la sarta de tiernitos para que hicieran lo que ella quería:
“…¡Sonia, poné el café! ¡Octavio, tráeme mi celular! ¡Martha, traete ese pan rico de Barrio Lujan!…”
Es por eso que, de una manera muy cruel y déspota, sin perdón de Dios y que demuestra lo poco ser humanos que somos los Torres Solano, le tenemos un par de frases:
- Yelba mala nunca muere.
- La Esperanza es lo último que se pierde.
Cada vez que le decimos, nos manda al carajo o a comer mierda (literalmente), bajo una risilla cómplice, pues sabe que va a sobrevivir el 2012 y las trompetas apocalípticas del fin del mundo.
Así es que, al día siguiente, después del trabajo, fui a ver lo que tenía.
“Te ves como una lora apaleada.”
“Que gusto verte.”
Se rie. Me saca 6 pares de medias, 5 fustanes, 2 brassieres sin varillas. Son mi regalo de cumpleaños.
“Mirá, hay un fustán largo que es para vestido de novia.”
“¿Y yo para qué quiero uno?”
“¡Diay qué! ¿No te pensás casar algún día? Yo quiero comer queue antes de morirme. No entiendo que es lo tanto que tenés que hacer. Mirá, yo te regalo la refri…”
Ahí me doy cuenta que todo está bien.

El del centro es el del vestido de novia. No hubo manera de rechazarlo.
… y parece ser pecado…
Posted on: 27 July 2010
- In: Amigos | Vida
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El se levanta a las 4 de la madrugada, hasta en sus días libres, para despertarme y evitar que me amonesten por llegar tarde al trabajo. El sabe cuando necesito que me diga que me quieren, con tan solo mandarle un emoticón al Messenger. Aparenta no morir del asco cuando mi colon se inflama del stress y parezco Homero Simpson eructando por toda la casa.
Si me quedo sin dinero, sin comida, sin esperanza, sin una lagrima más, su enorme corazón es el que me reconforta con palabras como: “tranquila, para eso estoy aquí.” Ha desarrollado un fino instinto de oportunidad, con el que crea chistes distractores basados en mis penas.
Pero parece ser pecado que viva con él… no porque sea un macho masculino… si no porque es un hombre que disfruta del amor con otro hombre… o peor aun… parece ser pecado que viva. Punto.
Cuando le dije a mi progenitor, despotricó con palabras tan soeces como degenerado y anti-natura. Se le ocurrió que, a estas alturas de la vida, era el momento oportuno para cuidar de mi virtud femenina, con miedos infundados de posibles envestidas nocturnas… ¡Claro!, porque cabe la posibilidad que “él no sea tan gay como él dice ser…”
Y porque esos pensamientos no son degenerados y ni anti-natura.
Me sorprendió un conocido, quien no puede comprender que vivo con un hombre al que, muy probablemente, le puedo salir desnuda del baño y ni tan siquiera levante la mirada de Facebook.
Parece ser que el punto gramatical llegó después de la frase “… vivo con un hombre…”
Al piso fue a dar mi quijada cuando la dueña del apartamento, a quien su cristianismo solo le permite comer santos y cagar diablos, me extendió una carta pidiendo el apartamento. Una carta en donde explica que decidió quedarse en el lluvioso trópico, en vez de regresar a las bellezas históricas de Suiza o Suecia o Republica Checa o donde carajos viva.
PERO!!!!
Fue a mí a quien se la dio, porque su relación tan estrecha con su “dios” no le permitió ni siquiera ver a mi amigo a los ojos. Su vil fachada no puede ocultar su disgusto porque uno de sus arrendatarios va en contra de lo que dice su biblia, la cual, debe ser una traducción no autorizada y barata de Las Sagradas Escrituras, pienso yo…
…o seguro es el resumen ejecutivo donde solo explica que Dios creó al hombre y a la mujer para poblar el mundo. Lamentablemente y por problemas de espacio, seguro eliminaron donde dice que El creó la tolerancia para aceptar, el amor para perdonar, el respeto para convivir, la miel para conllevar los pasajes amargos o la tan conocida lección de cuándo y cómo tirar piedras.
No sé si el suyo es el mismo, pero mi Dios mandó a Jesucristo a morir en la cruz para ninguno de los simples mortales, como doña Petunia, viniera a juzgar, señalar, denigrar, insultar, humillar o discriminar…
Cierto, admito que me desespera cuando empapa el piso después de bañarse. Pero, hoy por hoy, es mi amigo, mi familia, quien ha demostrado ser mucho mejor cristiano en su agnosticismo que muchos de los que “ruegan por nosotros” con golpecitos en el pecho.
Así es que, a todos los homofóbicos, quienes se regocijan en una idolatría equivoca de un dios inventado para su beneficio, los dejo unas frases de la admirable mente teológica de los últimos tiempos:
“¡La Iglesia de hoy no necesita “cristianos a tiempo parcial”, sino cristianos de una pieza! … Los creyentes de todas las religiones, junto con los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, están llamados a construir la paz… La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad…” Karol Wojtyla
- In: Vida
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Aunque no lo parezca en primera entrada, me han acontecido cosas a las que constantemente me dicen: “Mae, Martha, solo a usted le pasan esas varas.”
Estas son algunas de las lecciones que he aprendido:
Tus hermanos son con quienes vas a compartir la mayor parte de tu vida. En algún punto, por más que me cueste admitirlo, mi mamá va a fallecer y mi papá siempre ha sido mantequilloso. Los amigos nos siempre están ahí y los conocidos, van y vienen.
Los amigos no reclaman. La amistad es un regalo maravilloso de Dios, que no todos tenemos el lujo de disfrutar. Por eso, yo no reclamo si no me llaman, no me invitan, no me buscan. Cuando me llaman, me invitan o me buscan me llena mi corazón de felicidad al darme cuenta que, aun y a pesar del tiempo y la distancia, seguimos siendo tan amigos como siempre. Y viceversa.
Muchas veces es mejor callar. Lo lamentable es que, la mayoría de veces, me doy cuenta que era lo mejor cuando ya despotriqué. Pero cuando escucho, tengo mejores armas para contestar o desarrollo la humildad para admitir que estoy equivocada.
Casa de herrero, cuchillo de palo. Yo soy comunicadora y me cuesta expresar cuando algo me molesta. Tista arregla conexiones de wireless y al router de la dueña del apartamento todavía se le desconfigura el DNS server. Una amiga es psicóloga y está más loca que una cabra. Conclusión: estudia por pasión y lo que realmente no quieras hacer en tu hogar.
Hay que discutir. Es saludable saber que la gente piensa diferente a uno. Más allá de eso, es importante aceptarlo. El darse cuenta que, en la mayoría de las situaciones, no hay ni bueno ni malo, solo diferente. Pero cuando la raya se difumina y parece que empiezan a marcar el cuadrilátero, prefiero sacar un chiste y reír un rato.
Los secretos son buenos, pero sin abusar. Pero no revelar porque tus papás se divorciaron es demasiado. O el mantener una relación romántica en secreto… bueno… algo anda mal.
Ser positivista es de lo mejor. Si sos positivo y miras la vida con entusiasmo todos los días, veras que todos los días traen maravillas. Si sos negativo y solo ves el vaso medio vacío, seguirás nadando en el tanque séptico y no lograras salir. Lo peor de todo: el negativismo es una enfermedad que se contagia. ¿En serio se la quiero transmitir a mis amigos? No lo creo.
Hacer algo bueno todos los días. En un momento de crisis existencial, una amiga me dijo que hacer una cosa buena a favor del prójimo, todos los días, ayudaba a la salud mental. Va a sonar extraño, pero la verdad es que funciona y se siente una gratificación que no había sentido antes.
Nadie tiene derecho a decirme que no puedo. Si me lo dicen, me agarro de ese “no” para tomar impulso y demostrarle al mundo que si puedo. Como cuando Tista me dijo que yo no iba a soportar bañarme con agua fría. Dure dos meses congelándome todas las mañanas, hasta que me di cuenta que el recibo de la luz bajó solo 100 colones.
Lo bonito es para usarlo hoy. ¿Cuántas cosas me he comprado para una ocasión especial que nunca llegó? Me di cuenta del desperdicio cuando abrí un closet de mi abuela: repleto de ropa que ella no se puso, por esperar el momento adecuado. Cosas que no se va a poner porque ya no le queda.
Dios me ama tal y cual soy. Entonces, ¿por qué voy a cambiar para que otros me amen? Bien lo dijo mi santa madre: “El tipo que quiere estar con usted, le va a soportar todo el paquete, va a mover el cielo y la tierra para estar con usted… así es que deje de llorar por un pendejo que no sabe lo que acaba de perder.”
El mañana no existe. Así es que, si quiero bajar de peso hoy, salgo a correr hoy, duermo bien hoy, como saludable hoy.
Mi familia entre extraños
Posted on: 20 March 2010
- In: Amigos
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Rubén Blades tiene una canción que me encanta porque está llena de frases que te hacen reflexionar: Vida. Una de esas nunca ha dejado mi corazón desde que la escuché: “…cada amigo es la familia q escogemos entre extraños…”
Hacer y mantener amigos siempre fue uno de mis más grandes problemas en la escuela y el colegio. Me llegó afectar tanto el no poder ser quien necesitaba ser, para que fueran mis amigos los que yo quería que fueran mis amigos… que desarrollé una serie de problemas: desde baja autoestima hasta problemas alimenticios.
Pero un día, hice el tan conocido “insight” y me di cuenta que no tenía que ser nadie más que mi misma.
Definitivamente, tengo que admitir que hice cambios estructurales de largo alcance en mi manera de ser y ver el mundo. Por ejemplo, respeto las opiniones de todos, aunque no las comparta. Tampoco me interesa determinar si lo que están haciendo está bien o mal, porque no me toca y ustedes saben que yo he hecho cosas peores en la vida: porque cada quien hace de su culo un florero.
Así es que este blog, va dedicado a ustedes que considero mi familia entre extraños:
Anelka, Aure, Coto, Emmita, Esrami, Ise, Jose, Knor, La Creidosa, Lis, Liz, Meli, Monique, Nati, Rebe, Shir, Tista, La Poli, Vicky, Zarhita
La verdad es que hemos estado en las buenas, en las malas, en las borrachas, en las sobrias, en las cansadas, en las risas, en los llantos…
Y yo estoy muy agradecida con ustedes porque son mis compitas, a pesar que soy de las peores contestando mensajes, llamadas, chats y cualquier medio de comunicación.
Tan mala, que hasta se podrían abrir un grupo de apoyo en Facebook.
Porque en casa de herrero, cuchillo de palo.
Pero de algo pueden estar seguros: todos los días me fijo en sus status de Messenger y Facebook para confirmar que todavía están vivos. Así también, estoy aquí cuando necesiten a alguien que se limite a escuchar… y por supuesto a opinar a como yo hablo!
Finalmente, solo les puedo decir: Gracias!
