Desabrochando a Martha

Archive for the ‘En un mes’ Category

Me fui para la tierra de mis antepasados con mi Macho Ratón (nuevo sobrenombre del Compañero Sentimental, a petición propia de él mismo) y con su mejor amigo Guajaqueño.

Así mismo es.  Los tres nos fuimos para Granada, Nicaragua a disfrutar de los manjares, el licor, la fiesta poética, la infraestructura colonial y vivir la vida burguesa que nos merecemos.

He aquí lo que allí aconteció:

Zopilotes en la frontera: Nos fuimos en carro.  Una vez que uno cruza una aguja limítrofe (sí, una aguja como de residencial es lo que demarca ambos territorios), se encuentra a merced de un grupo de zopilotes jóvenes que intentan asustarlo matarlo  ayudarle a sacar los cincuenta mil trámites que hay que hacer el lado nica.

Dos horas después, cuando ya se pagaron todos los impuestos, seguros y demás enseres, uno siente una libertad.  Una brisa.  Comienza a ver el Lago de Nicaragua.  Oye a los pajaritos y al Guajaqueño cantar y todavía no puede creer que se haya dejado el suelo tico.

¡San Juan del Sur rocks!: La belleza es incomparable.  Mar celeste cielo, arena dorada, embarcaciones esparcidas a lo largo de la playa, un Cristo que vigila todo lo que pasa y Toñas frías a cada paso que se da.  Ese es el pueblo que el Guajaqueño siempre recordará como el lugar donde comió 3 colas de langosta por $11 en uno de los restaurantes más finos del lugar.

San Juan del Sur, Nicaragua.  Foto cortesía del Macho Ratón

San Juan del Sur, Nicaragua. Foto cortesía del Macho Ratón

Granada nos recibió con doble arcoíris: No habíamos terminado de admirar la belleza de la costa, cuando entrando al camino de Granada por Rivas, comenzó a llover y dos arcoíris completos se formaron el cielo.  Mis ojos no lo podían creer y era como si Dios nos estuviera recibiendo.

La vara aquí es probarlo todo:  ToñaPremiumVictoriaVictoria FrostVictoria Selección MaestroVictoria Light… Todas se probaron, no se escatimó en nada con tal de disfrutar de las mezclas de cebadas, lúpulo y demás cereales nicaragüenses.  El Flor de Caña bajo por nuestras gargantas en una serie de mojitos.  No dejamos de lado el quesillo y el vigorón… yum, yum, yum…

En los buses todo se vale: No me monté, pero vi muchos pasar hasta el seserete de gente.  ¡Qué cosa más impresionante ver salir a la doñita de la puerta de emergencia que esta atrás!  Un muchacho le pegaba un grito al conductor para avisarle que ya todos se habían bajado y que podía arrancar.  Lo primero que dijo el Macho Ratón: “Eso en Costa Rica, ya le hubieran caído todos los grupos sociales, la ley, los ministerios…”

¡Ah! Y como en las películas, con cuarenta mil paquetes amarrados al techo.

Los buses en Nicaragua dan miedo.  Foto cortesía del Macho Ratón.

Los buses en Nicaragua dan miedo. Foto cortesía del Macho Ratón.


Calle la Calzada: Cuando la descubrimos, fue como que los ángeles hubieran quitado una cortina, un coro celestial cantara notas gloriosas y Dios nos dijera: vayan, mis queridos hijos, que por esto lo hemos puesto ahí.  Los mejores bares, restaurantes y el hotel más hermoso que jamás existió, están en esta calle adoquinada que cubre, por lo menos, unas cuatro cuadras.  Solo se puede comparar con los cafés españoles o parisinos.

Lo mejor de Nicaragua fue su gente: El vampirin que nos ayudó en la frontera.  Nick, el guía en Masaya.  Alejandro, el botero que nos llevó por las isletas.  El artista que nos demostró como decoraba.  La muchacha de la recepción.  La mesera en el bar de la esquina, quien nos recomendó comer el vigorón del quiosco del frente.  Todos y cada uno de ellos demostraron un nivel de amabilidad, educación y amor a su patria, que no había visto en nadie desde hacía mucho tiempo.

Por eso no había podido escribir… y porque me ha costado acomodarme otra vez a la realidad… ¡qué varas las mias!  Sin dejar de lado que si no era viernes o martes, no iba a publicar y luego que se acaba el mes, entonces me dije, mejor lo publico el primer dia marzo… y bueno… así va mi cabeza histéricamente atarantada.

Con respecto a mi reto personal de no ver televisión, tengo el orgullo de decir que pude cumplir con las reglas… bueno… casi…

 CONCLUSIONES

  1.  Es difícil, pero no imposible.  Llega un punto en el que tu cuerpo te pide imágenes en movimiento.  Luego te acostumbras.  Cuando ya se puede apreciar de la caja del demonio, pues ya ni dan ganas de prenderlo.
  2. Es fácil sustituir la máquina con cualquier página en internet.  Me di cuenta de esto cuando youtube me pidió meter un captcha porque estaban recibiendo muchas solicitudes de mi numero de ip… ahí fue cuando dije que mejor no seguía viendo videos.
  3. Es difícil hacer creer a un Macho Ratón que es él quien quiere ver un capítulo de Sex & the City, mientras uno está de visita.
  4. Es difícil tener que ver el resumen deportivo de canal 13 los domingo en la noche porque el Macho Ratón quiere ver cómo le fue a su equipo… sabiendo que en TCM están pasando Some like it hot y no poder decir nada.  El consuelo: pude ver a Coto, un amigo de la U.
  5. No me terminé el libro de Kundera.  Lo cual me hace pensar que tal vez el libro si sea lo pesado.  El libro, no el autor, claro está.
  6. ¿Qué hice con tanto tiempo en mis manos?  Me acosté temprano, saqué a las zaguas a caminar, ahora voy 5 veces a la semana al gimnasio, empecé a salir más con mis amigos, me he hecho más puntual y he disfrutado de los sonidos de la naturaleza, como de los pajaritos, el viento en los arboles y el río que pasa detrás de mi casa.

El único día que yo misma romí mi propio reto fue el domingo 27 de febrero porque fue la entrega de los premios de la Academia, los Oscars.  Solo porque tengo 29 años de estarlos viendo (30 si contamos cuando estaba en el vientre de mi madre) Es una tradición y costumbre familiar que no se puede romper por nada en el mundo.

No porque me guste ver la alfombra roja, ver como fueron vestidos, ver las pelis ganadoras y marcarlas en la lista que tengo de ellas, escuchar los chistes y monólogos, ver si comparto la opinión de la academia… ¡NO! ¡Jamás en la vida se trata de eso!

Simplemente estaba respetando una tradición.

Para este mes, voy a usar el mínimo del internet.  En el caso de Facebook, solo en la mañana y en la tarde.  Quedan fuera del juego desabrochandoamartha.com, twitter.com, google.com, wikipedia.org (y no porque lo lea cuando estoy aburrida), sites de líneas aereas, buses y trenes.  Osea, no voy a ver ni 9gag.com ni youtube.com, básicamente… ni monsterdivx.com… ni cuevana.tv

¡OH DIOS! ¿EN QUÉ ME ESTOY METIENDO?

¿Lo lograré?  No 9gag va a estar difícil.

¿Lo lograré? No 9gag va a estar difícil.

¡Yo necesito que me entiendanmen!

¡No es tan fácil como simplemente separarte de tu compañera de toda una vida!  ¡Uno pasa por un duelo!

Un duelo en el que, lo único que uno puede pensar, es en buscar un sustituto, como My Drunk Kitchen o Jenna Marbles.

Así es que puedo decir que he logrado mantenerme alejada de los televisores… excepto en dos ocasiones.  La primera fue en la casa de mi amiguita Annie, quien me invitó a comer crepas caseras de nutella con fresas, bananitos y kiwis con helados, el día del cumple del papá.

Simplemente me dijo que si ponía una película.

“Vos sabés que no puedo.”

“Ahí pusiste que si estabas de visita ibas hacer la excepción.”

“… pero no me haga caer!…”

“Entonces, conversemos… “

Su tono me hizo morirme de la risa, darme cuenta que era una guerra perdida y lo mejor era abdicar.

Aunque se la jugó bien, porque vimos The Help, nominada a 4 Oscars incluyendo Mejor Película, Mejor Primera Actriz y Mejor Actriz Secundaria para dos actrices diferentes (de lo cual, estoy completa y totalmente de acuerdo)

Ven: ¡no rompí ninguna regla y no rompí la dieta porque tenía frutas y un lácteo!

(…si el Nutricionisto se diera cuenta…)

La segunda fue con el Compañero Sentimental, quien me apoya completamente con mis ideas absurdas, pero llegó el momento en que sus ojos de perrito arrepentido tenían que aparecer para decirme que, justo el día que lo voy a visitar, es la final del Super Bowl.

Yo me rehúso ser de esas viejas locas e histéricas que pega gritos llorosos reclamándole y diciéndole que me está haciendo caer en un abismo.  Así es que vimos los últimos segundos (que se convirtieron en minutos) del partido.

Siendo honestos, no cuenta porque de fútbol americano solo entiendo que pasan anuncios buenísimos como el de WeGo o el de Doritos, que se come alitas picantes, se toma mucha birra y que hay gente que se enoja si se le apaga el televisor.

En conclusión: es difícil visitar a las personas porque, aparte de recetarte comida deliciosa, te recetan películas y series.  Eso me asombra sobre manera porque, ¿dónde quedaron los juegos de mesa?, ¿dónde quedó el desarrollar una hermosa relación por medio de la comunicación?, ¿cómo no se les ocurrió ver un capítulo de House ahora que ya viene la última temporada?

En general, está siendo una experiencia enriquecedora para darme cuenta la cantidad de tiempo que he perdido con esta caja del demonio (a como me refiero a ella últimamente)  Hoy por hoy puedo decir que he dormido más y mejor, he ido más temprano al gimnasio, he cocinado más, he escrito más y hasta he admirado más el mundo exterior con las cuadrúpedas.

Aunque tampoco voy a mentir.  Me sorprende la necesidad interna de mi espíritu por prender la máquina que hasta llegué al punto de desconectarlo porque, cuando me doy cuenta, estoy buscando el inservible control remoto.  Pero para hoy jueves, mi cuerpo se ha de haber desintoxicado porque ya ni lo busco y fijo se perdió porque hoy vino la señora a limpiarme la casa.

A parte de eso, puedo decir, que los días que trabajo desde el hogar se me hacen eteeeeeeeeeernos.  Antes era mi compañera fiel que, aunque yo no ponía atención, era el telele que escuchaba y no me hacía sentirme tan sola.  Ahora, mis mejores amigas son las dos bolas de pelo y amor, que no me hablan ni aúllan ni ladran.  Solo me ven con sus ojos fijos, hambrientos y acosadores que me ruegan por un pedazo del emparedado que me hice para almorzar.

¿Que qué pasó con el libro de Kundera?

No voy a mentir y decir que ya lo terminé.  Digamos que por lo menos ya lo saqué del bulto y he adelantado unas cuantas paginitas en las frías noches josefinas.

Pero digamos que me han hecho ver que, por el proceso tan duro de desintoxicación, he pasado yutubiando más.  Lo cual podría… podría… considerarse hacer lo mismo pero con otro nombre.

¿Será que youtube debería entrar dentro de la lista de los no-no?

La Inmortalidad de Milán Kundera.  Tengo más de tres meses de andar cargando el bendito libro en mi bulto, de sacarlo a pasear todos los días que voy a la oficina.  Estamos hablando de un libro de 412 páginas, de letra tipo Times de un máximo de 11 puntos.

No logro terminarlo y eso, damas y caballeros, me tiene frustrada.

Lo mejor de todo es que no es por falta de ganas, porque a mí me mata Kundera (aquel párrafo de La insoportable levedad del ser donde le da vida a sus personajes, en la conciencia eterna que es una simple novela… ¡NO HAY PALABRAS!)  No termino porque mi brújula está apuntando a un Norte diferente: Internet y Televisión.

La chupeta mecánica ha sido parte de mi vida desde que tengo memoria.  Siempre que he regresado al hogar (del kínder, la escuela, el colegio, el trabajo, etc) prendo la tele a pasar canales como degenerada y guardando, mentalmente, aquel canal donde están pasando algún programa que podría ser una opción viable de entretenimiento (uy, mirá, en Sony están dando America´s Next Top Model… regreso si no están dando nada bueno en TCM)

Así es que tomé la decisión de no volver a  prender la famosa máquina por un mes.  Un mes no es nada.  Menos, si estamos hablando de un Febrero bisiesto: 29 días pasan volando.  Se hace más fácil porque mi control remoto se dañó.

Ya sé qué están pensando: un control universal.  Pero no funciona en el mio, que es un intento fallido por regresar los teles con VHS, pero con DVD incluido en la misma caja.  Un bicho raro, funcional, pero raro.

Algo asi es el perol

Algo asi es el perol

La cuestión es que hasta el zapping se me ha dificultado.

Entonces, llevo dos días intentando semejante reto.  Lo primero que he notado es que en TODO lado hay, por lo menos, un televisor con cable.  En mi casa, donde Yelba, en cada uno de los pisos del edificio donde trabajo, en la cafetería, en el gimnasio, en cualquier food court, restaurante, supermercado, en el banco… ¡hasta en la pulpería del chino!

De lo otro que me he dado cuenta es que la reacción matemática es volver la cabeza hacia dónde viene el sonido.  Tengo que hacer un esfuerzo casi sobrehumano para no ver lo que están dando.

Así es que creo que es bueno poner reglas:

  1. No voy a ver televisión en mi casa, bajo ningún motivo o circunstancia.  Ni si quiera para ver a Adam Levine ser entrevistado en Jimmy Fallon.
  2. Cualquier medio internetoso como Cuevana está fuera de los límites, ergo, no cuenta.
  3. El cine no cuenta como televisión porque no hay anuncios que interrumpan la película y porque me tengo que preparar para ver los Oscars.
  4. Una excepción es cuando voy de visita a alguna casa.  En cuyo caso, no va a ser iniciativa mía, propia de mi misma, el decir que pongan la tele.  Si alguien lo prende, pues diay… no voy a ser maleducada.  Ahora bien, la mayoría de mis amigos que visito en sus casas leen mi blog: no. me. hagan. caer.
  5. La casa de doña Yelba es otra excepción porque ahí es otro mundo paralelo donde el mando todopoderoso de la señora se tiene que respetar y si ella quiere que la acompañe a ver la novela, pues la única opción que tengo es cerrar los ojos… en cuyo caso, me quiero evitar el “diay, ¿qué te pasa muchacha?” seguido de un manaso en la jupa.

Todos los viernes les voy a contar como me ha ido.  Al finalizar el mes, les voy a contar si me logré leer el famoso libro de Kundera y espero que algún otro, porque todavía me quedan 940 para leer los 1001 que hay que leer antes de morir.

¿Ustedes creen que lo vaya a lograr?

Quiero contarles que enero estuvo taaaaaan cargado de tantas cosas, que me dije a mi misma: mi misma, tomémonos enero de vacaciones en el blog.

Lo que me faltó decirme fue que debí de haberles comentado de mis intenciones vacacionales, por lo cual, me disculpo de la falta de blogs los martes.

Mas he regresado con más energías y positivismo e historias y tonteras que nos harán invertir el tiempo a ustedes y a moi (o eso me gusta pensar)

Lo primero que quiero contarles es uno de mis propósitos del año: volver al En un mes.  Escoger algo diferente que hacer, disfrutarlo por un mes y tenerlos al tanto.  El plan piloto fue sobre poesía, pues no era muy fanática que digamos.  Hubo a quienes sí les gustó.  Hubo otros quienes me dijeron, en persona, que lo odiaban.

En fin… para gustos condones, dicen por ahí…

Voy a empezar en febrero, publicando los viernes y creo que voy a vivir un mes sin televisor.  Voy a tener a mis hermanos y amigos como testigos.  Quiero aclarar que no cuenta ir al cine, porque me tengo que preparar para los premios Oscars, para tener criterio para opinar, digamos.

No TV por un mes... que Dios me ayude...

No TV por un mes... que Dios me ayude...

 

Espero que les guste y no lo odien tanto.

Igual que siempre: me llena de mucha alegría leer sus comentarios y si se les ocurre alguna idea de lo que podría hacer, pues mis ojos están atentos a sus pedidos.

Para este sábado, me dije que iba a seguir el comentario que mi querida Amelie dejó en el blog que inició mi conquista por la lírica y me puse a buscar sobre Benedetti.

Empecemos con que yo creo que los papás nunca se pusieron de acuerdo y le encaramaron todos los nombres de la lista: Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, quien nació en 1920 y el mundo dejó de sentir su luz el año pasado, el 17 de mayo (o por lo menos así lo dice Wikipedia)

Digamos que lo admiro a más no poder porque hizo todo lo que yo quiero hacer cuando sea grande: escritor de novelas, ensayos, poesía, artículos, teatro, cuentos y hasta tiene discos donde grabó su voz leyendo sus propias obras… ¡en duetos!  En total, logró publicar 80 libros y algunos traducidos en otros idiomas.

O sea, este hombre casi, casi, casi, casi destrona a Gabo en mi vida.

Echándole una ojeada a los títulos de sus novelas, me di cuenta que ya me había leído una de sus grandes obras: Gracias por el fuego.

¡Qué novela! ¡Qué narrativa! ¡Qué estilo! ¡Qué final!

Entonces, viene la parte mágica de mi travesía, porque me di cuenta que, en mi folder de lecturas favoritas que se caracterizan por ser inspiradoras, ¡tengo 5 poemas y 1 lectura de él!

Sí, damas y caballeros.  Yo, Marthica Towers, he vivido en negación al no querer aceptar que me gusta la poesía.

Pero es que, ¿cómo no se va a enamorar uno de Táctica y Estragia?:

 

mi estrategia es

en cambio

más profunda y más

simple

mi estrategia es

que un día cualquiera

no sé cómo ni sé

con qué pretexto

por fin me necesites

 

¿Cómo no caer rendida ante Corazón Coraza?:

 

porque te miro y muero

y peor que muero

si no te miro amor

si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera

pero existes mejor donde te quiero

 

Así es que me puse a buscar otras obras suyas, como quien dice, para confirmar lo que ya sabía (que este hombre fue el romanticismo en carne y hueso) y me topé con un poema que todo mundo busca en google: Te quiero.

Lo que me encantó es que la razón para querer a esa persona, no son mariconaditas como el reflejo de la Luna en su pupila, si no el ser la compañera en la lucha constante de la vida.

Y ni que decir de Si Dios fuera mujer… es más… no voy a opinar para que ustedes me digan lo qué piensan.

Conclusión:  Mario Benedetti me enseñó que soy una amante de la poesía, quien estaba hundida en la negación rotunda.  Que ese pensamiento retrógrado que lo escrito en versos son cursilerías, es una total y completa falacia.  Que para decir que se ama, se puede hacer en rima, siendo real y sin entrar al terrible las rosas son rojas…

Me identifique tanto...

Me identifique tanto...

 

Pasando los dedos por mi pequeña bibliotequita, me topé con una belleza que me regaló mi amiguita La Pianista: Milagro Abierto, de Jorge DeBravo.

¿Qué mejor manera de empezar mi camino travieso hacia la lírica que con poeta costarricense y que, además, fue un regalito del corazón?

Así es que, lo saqué y me senté en una calurosa tarde de verano a disfrutar.

Él fue una de esas mentes esplendorosas que se esconden en lo recóndito de los pueblitos más alejados, pues creció en Guayabo de Turrialba de Cartago de Costa Rica.  Amén.

A los 15 años se graduó de la escuela y se tuvo que salir del colegio para trabajar en la Caja.  Se casó a los 21 años, tuvo dos hijos; a los 27 terminó el colegio y se puso a estudiar periodismo; falleció en 1967 a los 29 años en un accidente de moto.

Para empezar, una de las cosas fascinantes que encontré en él fue el realismo con que miraba su arte: “No me gustan los poetas ininteligibles.  Se los medita durante horas y no se los entiende.”  Cuando lees sus versos te das cuenta que, su objetivo al escribir, no era lucir su habilidad, si no que enviar el mensaje claro, no enredarnos entre muchas metáforas y símiles.

Jorgito encontró en la poesía una forma de luchar contra la desigualdad, una manera de tirarle piedras a los que provocaban injusticias, como en los versos de Consejos para Cristo al comenzar el año:

Yo – el menos – ya estoy bien cansado

de oír que llaman héroe al que mata

cien hombres defendiendo a un tirano

que se mama los pechos de la patria.

 —

 Podrías darles lecciones a los curas,

recordarles lo que es el cristianismo,

cambiarles el cerebro a algunos tipos:

A los políticos y a algunos dictadores

presumidos.

O como en Hombre, donde se nota su desesperación por hacer valer su condición de humano y exige igualdad:

Soy hombre, es decir,

animal con palabras.

Y exijo, por lo tanto,

que me dejen usarlas.

 Pero dejémonos de varas, porque cualquier poeta (hombre o mujer) termina escribiéndole al motor de todas las cosas: el amouuuurrrrggghhh!

En Nocturno íntimo, describe como el verdadero amor se vive en la realidad de la Tierra y no en las fantasías imaginarias:

Te amo simplemente, sin fatigas,

sin grandes miedos, por lo que tú eres.

No por los sueños que fabrico a solas,

sino por lo que das y lo que tienes.

Del que me enamoré y me parece uno de los poemas más románticos que esta tierra ha podido engendrar, el segundo soneto de Dos sonetos de amor humano:

Desde este día, Amada, estoy dispuesto

a serte mesa, lecho o almohada.

A ajustarme según tu presupuesto

y a callarme si te hayas enojada.

Si vas de compras serviré de cesto.

De almohadón si te encuentras fatigada.

Compondré lo que tengas descompuesto

la radio, el corazón o la mirada.

Te vestiré si quedas desvestida.

Te nutriré si quedas desangrada

en cualquier rinconzuelo de la vida.

Seré el esclavo de tu amor en cada

ocasión que me des lo que te pida

y quieras ser también esclavizada…

Conclusión:

Jorge DeBravo me enseñó que la poesía es libre de expresar cualquier preocupación que aqueje la mente atormentada del poeta.  No se limita al amor ni a la cursilería.  Es una herramienta de color que se usa para que el mundo escuche la verdad.

Y si de amor se trata, no tiene porqué rayar en lo ridículo, sino más bien en la belleza que rodea al amor: la simplicidad de la cotidianidad.

Perdón, perdón, perdón… perdóncitooo!!!

Por no haber escrito sobre mi aventura poética, pero prometo tener una excelente razón: me fui a meter en la boca de un toro… ¡y sobreviví al intento!

Sí, damas y caballeros, tengo un nuevo sello en mi pasaporte que dice REPÚBLICA DE PANAMÁ!

Sin entrar en mucho detalle, mi amiguita Lisa me dijo que fuéramos: salimos un jueves, terminó un domingo y no sé qué parte de mi cerebro hizo la matemática que sería cool no llevarme mi computadorcita para desconectarme del mundo… lo cual fue una gran falacia pues pasé mucho tiempo maldiciendo el maldito software de celular que no me dejaba ver mis status en Facebook como Dios manda.

Y este es el resumen de lo que allí aconteció:

Tengo novio nuevo.  Su nombre es don C., y es capitán de barco… bueno, de una lanchita con sillas y motor… Digamos que en una hermosa bahía llena de espectaculares islas, ¿qué mejor que tener novio con bote?…¿y con una hermosa pancita birrera?…  Les juro: eso fue amor a primera vista.

Me compre un Trits.  Sí, una de las ventajas de la globalización.  Como es costumbre en muchos de nosotros, pedí una cucharita.  La chinita me dijo: “¡NO! Eso come con mano.”  Ahí se acabó el asunto porque siguió atendiendo a otra persona.

Lo que pensé fue: ¿USTED me va a decir a MI como comerme un Trits? YO lo probé mucho antes que USTED y CON UNA CUCHARITA!!!!

Igual, mis pasos de indignación me llevaron a comérmelo con la mano en mi habitación.

Flipper y yo somos BFFS.  Dentro de las maravillas que ofrece Bocas está el avistamiento de delfines.  Hay una mini bahía donde ellos viven, se alimentan y crían a sus pequeños bebitos.

Uno está en silencio esperando y de un momento a otro, aparece una aletita bebé a la par de una aletita mamá.  Ha sido una de esas asombrosas escenas de la naturaleza que uno tiene que vivir.

En eso, el capitán de la embarcación empezó a dar vueltas para hacer olas y… PUFFFF, SPLASHHHH… saltaban juguetones.

En ese momento de alegría y juegos nos hicimos BFFs.

Cangrejo 1 – Martha 0.  Así es que yo me dije a mi misma: mi misma, estos son los momentos en los que hay que probar de todo, como el cangrejo con arroz de coco.  Yo no sé cómo yo pensé que vendría en una presentación diferente, pero esa carajada parecía como que hubieran acostado a Aragog en un plato.

Para rematar, semejante mastodonte marino tiene una concha que ni dándole de a golpes contra la mesa lo quebraba.  No hubo de otra que devolverlo a la cocina para que le dieran de martillazos (literalmente) y si no hubiera sido por Lisa, se hubiera quedado ahí.

Cuando el mar esta picao, las tangas salen de fiesta.  Nos fuimos a Red Frog: una playa increíble, de arena dorada y un mar de aguas transparentes, que se revolcaban incansablemente entre olas que se repetían de tres en tres.

Logré mover mi cabeza de semejante vista para decirle algo a mi amiga, pero tuve que detener la trayectoria de mi cabeza: una tanga de la bandera de Australia que llevaba un buen chiverre por encima, cubierta en canas.

Son ese tipo de cosas en las que estas segura que vas a regresar a buscar un perro guía porque fijo vas a perder la visión.  Es tan terrible, que hay que compartirlo con el mundo entero, pero mi cámara se dañó y no lo logré con el celular.

He sobrevivido: Si hay algo a lo que le tengo pánico son a las carreteras propensas a los derrumbes (como la del Zurquí) y las pangas con motor (como los taxis que te llevan a Colón)  Así es que de ida, le di muchas gracias a Morfeo por abrazarme la mayor parte del trayecto.

Pero en el bote, lo único que pude hacer fue invocar la oración de las mujeres de mi familia (ay, por la Santísima Trinidad y la sangre de Jesucristo, el manto santísimo de la Virgen María, por los clavos de la cruz, padre Pío, Santa María de Cascia, que por el amor de todos los Santos, QUE ESTA PANGA NO SE VUELQUE)

De regreso, un espantoso olor a gasolina comenzó a invadir mi espacio y ¡ROOOAAWWRRR!, se detuvo la lancha.

Lo primero que hice fue ver en un ángulo de 360  grados, para encontrar el bote más cercano hacia donde nadar.  Ninguno a la vista.

Arrancó de nuevo y el tipo le metió chancleta como si temiera por su vida… pero ¡ROOOAAWWRRR!… se volvió a detener.

Aquí fue cuando busqué la orilla más cercana y me di cuenta que era causa perdida porque fijo me iba a cansar antes de llegar hasta allaaaaaaaaaá.

Esto pasó por lo menos unas cuatro veces y en algún momento me acordé de una conversación con un compita sobre la muerte: Jim Morrison pensaba que uno tenía que experimentar la muerte, porque, al final de cuentas, solo pasa una única vez… entonces, que qué era esa vaina de morir mientras se dormía.

Y yo dije: diay si, ahora es cuando… así es que sigámosle el consejito a Jimmy (porque soy muy dramática)  Solo por aquello, pelé las guayabas para no perderme ni un segundo.

Pero no pasó a más (evidentemente), pues llegó otro bote para hacer un trasbordo.

¿Ven como si tenía una buena razón para lo de la poesía?

¿Acaso no es hermoso?

Sí, lo admito: soy una nerd que le encanta leer.  Pero es que mi amor por la literatura se ha limitado a la prosa por decisión, más que por gusto.

Todo comenzó en el colegio cuando nos tocaba leer poesía para definir métricas y ritmos, sílabas y acentos, versos de 8 o 12 o  1 000 sílabas, que si había un símil o una hipérbaton, que si correspondía al romanticismo, al nacionalismo, latinoamericana o si ya era amada por el universo entero.

Nunca me enseñaron a amarla.  Nunca me sentaron para que la leyera y apreciara la astucia y el valor de poder abrir la verdad oculta en lo más profundo del corazón, para demostrar el humano desvalido por sus sentimientos.

Para rematar, los autores de las grandes poesías son hombres que se traen abajo toda idea preconcebida de lo que un macho que se respeta debería ser.

Me limité a verlo como algo cursi y ridículo que una mujer con tendencias feminista y comunista, no podía darse el lujo de valorar como un modo de vida (o por lo menos así lo consideraba en el colegio) Simplemente, no le di oportunidad y decidí que nunca me iba a gustar.

Hasta que llegó Pablo Neruda y su Poema XV.  Lo pongo así: en mis fantasías imaginarias de adolescente, el hombre de mi vida me lo leía el día que declaraba su amor.

Otro que me mata, me deshace, me derrite en un charco de romanticismo puro es E.E Cummings:

Llevo tu corazón conmigo, lo llevo en mi corazón,

nunca estoy sin él.

A cualquier parte que voy, vas tú.

 Así es que, esta noche (que van a ser de todos los sábados durante este mes) voy a leer un hermoso poema de un autor diferente cada vez, y darles una oportunidad porque de poetas y locos, todos tenemos un poco…

… y luego les cuento que tal me fue… si me quieren recomendar alguno, pues no duden en contarme…


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... ¿quién dijo miedo?...

Historico de las historietas

¡Protegido por derechos de Autor!

Escuchen bien, niñas y niños de la creación:
He pasado por muchas marthadas y momentos de angustia sudor y lágrimas, como para que alguien más lo tome prestado y sin permiso.
Robar es malo, malo, malo.
¡Los que roban se van al infierno, con el resto de sus amigos!

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